Asesorada autocrítica
21 de agosto 2026 - 03:09
Con más miedo que vergüenza, la chica se llegó a la mesa de la terraza donde el columnista alternaba los frescos buchitos de la tónica con la lectura de farragosos e inciertos párrafos de la novela Ensayo sobre la ceguera, ¿No se acuerda de mí? fui alumna suya en San Isidro, todavía reinaba el Campechano, le espetó antes incluso de que el columnista se incorporase con torpeza, Ah, ya, ¿Irundina? ¿Frumencia? ¿Ámbar?, No, me llamo Nerea, celebro que siga usted cultivando el noble arte de las cuchufletas nominales. La chica, bueno, Nerea, besó a su antiguo profesor con no fingida afectividad, estampando sus gordezuelos labios russian red en las........
