Canas
Creado: 13.03.2026 | 05:00
Actualizado: 13.03.2026 | 05:00
Dice Isabel Coixet que las feas envejecemos mejor porque no tenemos nostalgia de lo que fuimos. Yo añadiría que las feas y las morenas son las que mejor llevan el paso del tiempo. Las mediterráneas, vamos. Pero a partir de una cierta edad nos encontramos ante la cuestión principal: canas o tinte. Una interrogación hamletiana. Hay algunos problemas que minimizamos porque no son ni de salud, ni políticos, ni emergencias de vida o muerte. Y, sin embargo, nos pesan. Las canas es un ejemplo evidente de este tipo de problemas que se consideran frívolos. Hablamos mucho de democratización, aceptación y la libertad de ser uno mismo. En redes sociales, todo parece abierto, inclusivo y desinhibido. Y, sin embargo, en realidad, el juicio persiste. Para los hombres, las canas suelen verse como una ventaja. Para las mujeres, siguen siendo un indicador: de edad, de ‘despreocupación’, de algo que necesita arreglo. A menudo subestimamos el impacto de una simple cita en la peluquería. Y, sin embargo, este tipo de gestos pueden afectar profundamente el bienestar, la confianza y la autoimagen. También afecta la aceptación, incluso cuando aún no es completa. Aún no estoy lista para dejarme las canas por completo. Llegará el día en el que me aceptaré, me cortaré el pelo y las dejaré crecer y me sentiré deseable. Inshallah.
