Menos ruido político, más rumbo para NL
Durante las últimas cuatro administraciones estatales, el estado ha transitado por gobiernos de distintos colores y narrativas: el viejo aparato partidista, la promesa del independiente que venía a romper el sistema y, más recientemente, la nueva política que se presentaba como moderna y disruptiva.
Sin embargo, más allá de los matices, una sensación se repite en amplios sectores de la sociedad: la de haber tenido gobiernos que no estuvieron a la altura de lo que exige Nuevo León.
Esto obliga a hacer una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿El problema ha sido la persona que llega al poder… o el modelo político que produce a esos gobernantes?
Porque si el problema fuera únicamente un gobernador, la alternancia lo habría corregido. Pero cuando el fenómeno se repite sexenio tras sexenio, la explicación tiene que ser más profunda.
Nuevo León ha terminado eligiendo gobernadores diseñados para ganar elecciones, no necesariamente para gobernar un estado complejo.
En las campañas se privilegia:
Al candidato que promete gobernar para todos (Nuevo León Unido: Gobierno para Todos), Al candidato que........