¿Una gobernadora para Nuevo León?
En Nuevo León se discute una posibilidad interesante:
Que en la próxima elección para gobernador participen únicamente mujeres, el principal argumento es que históricamente no han tenido las mismas oportunidades que los hombres, lo cual es completamente cierto.
Durante siglos su participación en la vida política fue limitada o directamente prohibida en muchos países.
En México las mujeres obtuvieron el derecho a votar y ser votadas a nivel federal en 1953 y participaron por primera vez en una elección federal en 1955.
En contraste, los hombres ejercían ese derecho desde el siglo XIX.
La Constitución de 1857 reconocía el derecho al voto para los ciudadanos varones, durante décadas ese reconocimiento para las mujeres se pospuso por argumentos que hoy resultan incluso ridículos.
En Nuevo León, por ejemplo, nunca hemos tenido una gobernadora.
En lo personal esta discusión tiene un componente íntimo, crecí en una familia rodeado de mujeres, tuve tres hermanas, más tarde la vida me dio dos hijas y una esposa, hoy tengo tres nietas.
Nunca he tenido un pariente cercano hombre, por ello la igualdad de oportunidades para las mujeres no es para mí una idea abstracta, es también una convicción profundamente personal.
En medio de este debate surge una pregunta legítima:
¿Los gobiernos dirigidos por mujeres son mejores o peores, en promedio, que los dirigidos por hombres?.
Para responder a esta pregunta conviene acudir a la evidencia científica, uno puede no estar de acuerdo con los resultados de la ciencia, pero eso no significa que no sean ciertos.
Diversos estudios comparativos han comenzado a explorar esta cuestión, un análisis internacional sobre la respuesta a la pandemia encontró que los países gobernados por mujeres reaccionaron significativamente más rápido y registraron menos muertes en las primeras etapas de la crisis sanitaria.
https://cepr.org/voxeu/columns/women-leaders-are-better-fighting-pandemic
Otra revisión publicada en la revista científica BMJ Global Health encontró que cuando las mujeres ocupan posiciones de liderazgo político tienden a observarse mayores inversiones en salud pública y mejores indicadores de salud materna e infantil.
https://gh.bmj.com/content/10/2/e015982
También existen investigaciones sobre estilos de liderazgo, un análisis de miles de evaluaciones de desempeño publicado por Harvard Business Review encontró que las mujeres obtienen calificaciones más altas en competencias como comunicación, colaboración y desarrollo de equipos.
https://hbr.org/2019/03/research-women-score-higher-than-men-in-most-leadership-skills
Incluso en el campo ambiental han surgido hallazgos interesantes, algunas investigaciones sugieren que los gobiernos locales con mayor presencia femenina tienden a impulsar políticas ambientales más activas y comportamientos ciudadanos más favorables hacia la protección del medio ambiente.
https://arxiv.org/abs/2410.06091
Por supuesto.
La propia literatura científica introduce un matiz importante: el desempeño de un gobierno no depende únicamente del género de quien lo encabeza.
Las instituciones, las capacidades del equipo de gobierno y el contexto político también influyen de manera decisiva.
Sin embargo, la investigación sí sugiere que la diversidad en los espacios de decisión puede influir en las prioridades públicas, en los estilos de liderazgo y en la forma de abordar ciertos problemas colectivos.
Quizá la conclusión más sensata sea esta:
Además de la obligación histórica de abrir más oportunidades para que las mujeres participen plenamente en la vida pública, también debemos reconocer que una mayor diversidad de género en los espacios de poder enriquece la toma de decisiones y amplía las perspectivas desde las cuales se gobierna.
La evidencia científica sugiere que en algunos ámbitos pueden existir diferencias en la forma de ejercer el liderazgo, ignorar esa información no ayuda al debate público.
Conocerla y discutirla con apertura puede ayudarnos a construir gobiernos más sensibles, más equilibrados y mejor preparados para enfrentar los desafíos de nuestro tiempo.
Hasta ahora, además, no existe evidencia sólida que demuestre que los gobiernos encabezados por mujeres.
Sean menos eficientes en alguna área específica del desempeño gubernamental.
