El peligroso descrédito de la democracia
Estaba uno tomando un café y leyendo la prensa en el bar de la esquina, costumbres que uno ha adquirido con el tiempo, como se adquieren unas y se dejan otras. Al finalizar la lectura, le pasé el periódico a la persona que estaba al lado, un señor afable que disfrutaba de los sabores de un vino blanco. Era casi mediodía. No lo quiso, diciéndome que él no leía los periódicos ni la prensa en general. No insistí, ni le pregunté el porqué, ni si sus fuentes de información eran la radio, la televisión o los chascarrillos de la gente del barrio. Pero me dio las gracias, una persona bien educada, sin duda.
No le pregunté más, pero tuve la impresión de que no quería saber nada de las noticias de actualidad, ni de aquí ni de la otra parte del mundo. No tenía aspecto de ser una persona enganchada a las redes sociales como TikTok, YouTube, Threads o X.
El tema me dio que pensar. Cuando desaparece el interés por saber qué ocurre en el mundo, en el más cercano, en tu comunidad, en tu país o en el más lejano, más allá de las fronteras, me parece significativo. Es un movimiento introspectivo y, como Cándido, harto de ver el mundo, uno se dedica a cultivar su jardín. ¿O es un desinterés total por todo aquello que va más allá de lo que ocurre en tu propia vida?
En una época en la que el descenso de la venta de prensa ha sido progresivo, desapareciendo periódicos y revistas semanales al tiempo que han surgido los medios digitales, aunque solo algunos consiguen mantenerse con sus suscriptores, se da una paradoja: se publica más que nunca y se lee cada vez menos.
El desarrollo de internet desencadenó la euforia porque, por fin, el conocimiento iba a estar al alcance de todos. La biblioteca universal, soñada por J. L. Borges, estaba en los dedos de cada persona, sin necesidad de humedecerlos para pasar página. En todo momento, en cualquier lugar, todo el conocimiento humano estaba disponible para aquel que quisiera buscarlo. Pero ya hemos visto que una mayor velocidad no necesariamente implica más ni mejor conocimiento.
Pero con la gran esperanza vino también la gran desilusión. Internet no estaba al alcance de todos y se comenzó a hablar de la........
