La ola trumpista anega Latinoamérica
Las recientes elecciones presidenciales del pasado mes en Colombia (y asimismo en Perú si bien en este último país la primera vuelta había tenido lugar tres meses antes, en abril), confirman una tendencia que ya venía manifestándose bajo formas diversas en Latinoamérica en los últimos tiempos pero que ahora, tras estas últimas elecciones, han tenido plasmación institucional al máximo nivel, en la presidencia de la República. Es preciso tener presente que en Latinoamérica, donde los sistemas políticos se encuadran, si bien con características sui generis, en el modelo presidencialista, las elecciones presidenciales constituyen el acontecimiento mas relevante del calendario político nacional; y, por ello, ofrecen la oportunidad de poder conocer, mejor que en cualquier otro escenario, las fuerzas actuantes en el cuerpo social y político del país y asimismo las tendencias operantes en relación con los cambios que se producen y la orientación que marcan para el futuro.
Tomando como referencia temporal el periodo que se inicia con el acceso a la Presidencia de los EE.UU. de su actual titular, Donald Trump, lo que en el caso de Latinoamérica resulta un referente obligado dada la incidencia que las decisiones de la Casa Blanca tienen en los países de América Latina, acentuada en este ultimo periodo bajo la presidencia de Trump, la primera constatación a realizar hace referencia al avance experimentado por las formaciones políticas de la derecha, que van a ver reforzadas sensiblemente sus posiciones. Con la particularidad, y este es un dato que no debe pasar desapercibido, de que se trata de una derecha que, aparte de las peculiaridades propias de la identidad latinoamericana que siempre la han singularizado en relación con las formaciones políticas del mismo signo en otras áreas geográficas, presenta en este caso unas características nuevas, que no se habían dado hasta ahora y que tienen relación con el asimismo nuevo fenómeno que representa el trumpismo.
No se trata en esta ocasión de un simple relevo en la Presidencia, producto de la alternancia propia de los sistemas democráticos, sino que la personalidad de los nuevos líderes que acceden a la cúspide........
