La revolución de los flamencos en Albania
No es frecuente que Albania acapare titulares mundiales. Lo está haciendo por una semana ininterrumpida de manifestaciones en las que decenas de miles de personas vestidas de rosa y con todo tipo de dibujos y figuras de flamencos exigen la paralización de un proyecto urbanístico. Es una revolución porque se trata seguramente de la primera ola de protestas realmente ciudadanas en la historia del país balcánico.
Albania está a punto de incorporarse como nuevo miembro a la Unión Europea. Aun así, y a pesar de los informes triunfalistas de la burocracia europea, las reformas han sido escasas. Perviven demasiadas rémoras de su pasado de autocracia y aislamiento. Las masas que estos días llenan los bulevares de Tirana son una sorpresa y abren la puerta a la esperanza.
La mayoría de la juventud albanesa no cree tener futuro en su país y opta por la emigración. La corrupción endémica, la ausencia de un sistema judicial eficaz y el encarecimiento de los precios, configuran un paisaje muy poco halagüeño. Se suponía que la entrada en la Unión Europea iba a servir para paliar algunos de estos problemas. Sin embargo, Bruselas ha optado por la política en vez de por los ciudadanos. Teníamos la oportunidad de exigir a las autoridades, como condición previa a su ingreso, toda una serie de cambios sustanciales que mejoraran la vida de la ciudadanía. Pero no. Un puñado de reformas cosméticas ha bastado para que España y el resto de los Estados miembros decidan dar luz verde.
El país tiene un extraordinario potencial, pero es prisionero de sus élites corruptas. Por eso el estallido cívico de estos días es tan esperanzador.
Todo empezó con el enésimo desmán urbanístico y medioambiental. En los últimos cinco o seis años, Albania ha terminado prácticamente con lo mejor de su costa: ha urbanizado playas maravillosas hasta entonces vírgenes; ha permitido que se construyan urbanizaciones y edificios en cada trozo verde cerca del mar y ha cubierto de cemento, centenares de kilómetros costeros. Todo para el enriquecimiento de la oligarquía. Con el aumento de los precios inmobiliarios, la mayor parte........
