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Una mesa repletade nazis

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10.09.2026

En su lecho de muerte y con la familia acompañándole alrededor de la cama, el padre de un amigo sacó fuerzas y pronunció unas palabras: encended la tele, a ver qué número ha salido hoy en el sorteo de la ONCE. Llevo cupón de los ciegos, susurró. Pero papá…, puso en duda mi amigo una petición así en tan dramático momento, sin atreverse a acabar la frase. Acabarla hubiese implicado espetarle a la cara lo obvio: coño, estamos aquí despidiéndonos de ti, igual lo de la puñetera moto Guzzi que llevas toda la vida diciendo que te vas comprar si te tocan los cupones no es un tema urgente ahora mismo. ¿Qué pasa, que porque me esté muriendo tengo menos probabilidades que el resto?, respondió en lo que sería su último cabreo. Por supuesto, encendieron la tele porque el homo sapiens es un yonki que vive de la ilusión. Especialmente el homo sapiens pobre. Por supuesto, no le tocó.

En política, el homo sapiens pobre es el de izquierdas y también vive de la ilusión. Últimamente, de su peor acepción. Esa ilusión que no tiene que ver con la esperanza futura, sino con engañarse en el presente. En las últimas décadas, muchos hemos vivido la ilusión de un mundo con reglas en el que, no sin........

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