menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Lo que Chile debería aprender del gobierno carcelario del PCC

44 0
05.10.2026

El autor de esta columna sostiene que el PCC no se expande como una pandilla sino como un sistema de gobierno, con registros, jerarquías y reportes diarios a Brasil. A partir de su experiencia de 23 años investigando a la organización en São Paulo, advierte que la operación en Chile no basta: hay que vigilar quién reemplaza al «general de país», qué ocurre en los penales y por dónde circula el dinero. Y recomienda que “el paso siguiente es institucionalizar el intercambio de información con Brasil, porque el registro que permitió identificar a la célula chilena está en São Paulo y seguirá actualizándose allí”.

Imagen de portada: Víctor Huenante / Agencia Uno

El 28 de septiembre, la Fiscalía Regional Metropolitana Sur y la Brigada Antinarcóticos de la PDI detuvieron a 20 personas vinculadas al Primer Comando de la Capital (PCC): 13 dentro de recintos penitenciarios, cinco fuera de ellos y dos en flagrancia. Hubo allanamientos en 24 domicilios de tres regiones y en nueve recintos penales.

El nombre de la operación, “Sintonía 1533”, combina dos elementos del vocabulario interno del PCC. «Sintonía» es el término que la organización usa para designar las instancias encargadas de coordinar sus distintas áreas y funciones. «1533», leído como 15-3-3, es una representación numérica de la sigla PCC: en el alfabeto portugués tradicional de 23 letras, anterior a la incorporación oficial de la K, la W y la Y, la letra P ocupaba la posición 15 y la letra C, la tercera. Así, P-C-C corresponde a 15-3-3.

El jefe nacional contra el Crimen Organizado de la PDI, Erick Menay, habló de «maniobras de reclutamiento, de iniciación y de bautizo», y los antecedentes de la causa conocidos ese mismo día e informados por CIPER, completan el cuadro: fichas de ingreso llamadas «catastro», un «Libro Blanco» con todos los miembros, un «Libro Negro» con los infractores, reportes diarios a Brasil registrados en un «tabuleiro», un formulario para pedir ayuda económica a la sede central y un «general de país» a cargo de la estructura chilena.

Cuatro días después, el fiscal regional Héctor Barros detalló el tamaño de esa estructura: la fiscalía conoce a más de 30 integrantes del PCC, reconoce que hay más y los ha detectado en penales desde Arica hasta Punta Arenas. El primer bautizado conocido en Chile es de 2019. Según el fiscal, la célula recibía droga a través del PCC en Bolivia e intentó traer armas desde Brasil para asaltar bancos y empresas de valores.

UNA ORGANIZACIÓN QUE SE DOCUMENTA A SÍ........

© CIPER Chile