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Lo bueno, lo malo y lo feo del impacto económico de la IA

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08.08.2026

Hace un año, el consejero delegado de Ford, Jim Farley, advirtió de que la inteligencia artificial va a sustituir literalmente a la mitad de todos los trabajadores de cuello blanco en Estados Unidos. En febrero, Mustafa Suleyman, jefe de la división de IA de Microsoft, subió la apuesta al predecir que la mayoría del trabajo de cuello blanco estaría totalmente automatizado en un plazo de 12 a 18 meses.

Los escépticos pueden descartar a estos profetas del desastre por estar plagados de intereses propios. Sin embargo, hay señales por todas partes de que la IA está trastocando los mercados laborales humanos. En marzo, la empresa de robotaxis autónomos Waymo anunció que había superado las 500.000 carreras de pago a la semana. A finales de junio, Reino Unido presentó un nuevo Plan de Inversión en Defensa, calificado de cambio sísmico hacia sistemas más pequeños, más baratos, no tripulados y autónomos, impulsado por la superioridad generalizada de los ordenadores sobre los humanos en la guerra de Ucrania. Poco después, el Center for AI Safety de EE UU informó de que la capacidad de los principales modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM, por sus siglas en inglés) para sustituir a trabajadores humanos, medida por su Remote Labor Index, se ha cuadruplicado en solo ocho meses.

Con todo, a pesar de estas convulsiones, la evidencia de que la IA esté destruyendo empleo de forma agregada sigue siendo escurridiza. Incluso en EE UU, epicentro de la explosión de la IA, una reciente revisión exhaustiva concluyó que la mayoría de los conjuntos de datos apenas encuentran evidencia de pérdida de empleo o caída salarial a escala de toda la economía, y que el impacto de la IA hasta la fecha se ha traducido en reasignación de tareas y ganancias de productividad dentro de las empresas, más que en una destrucción masiva de empleo.

Hay tres razones para este desajuste........

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