El peso invisible
Con el paso de los años, el trabajo dejó de ser únicamente una actividad profesional para convertirse en una carga permanente. La empresa atravesaba una situación de elevado absentismo y, de manera casi sistemática, las ausencias no eran cubiertas mediante sustituciones. El trabajo no desaparecía porque simplemente se redistribuía entre quienes continuaban acudiendo cada día a su puesto. Al principio, aquello parecía una solución provisional, pero terminó convirtiéndose en la forma habitual de organizar el servicio. Cuando una persona regresaba de una baja, otra iniciaba un permiso o una nueva incapacidad temporal, de modo que la plantilla rara vez estaba completa y la sobrecarga recaía siempre sobre quienes permanecían trabajando.
Las jornadas se hicieron cada vez más intensas. Apenas había tiempo para descansar, las pausas desaparecieron y las conversaciones giraban casi exclusivamente en torno a cuántas personas faltaban ese día y cómo reorganizar el trabajo........
