El eclipse de la razón jurídica: de la arrogancia de Karp al disparo de Allen
Lo sucedido el 25 de abril de 2026 en el corazón de Washington no puede ser despachado como un simple incidente de seguridad o el arrebato de un individuo alienado. Cuando Cole Tomas Allen, un ingeniero mecánico y científico de la computación con un currículum académico brillante, logró burlar los anillos de protección en la cena de corresponsales de la Casa Blanca para atentar contra el presidente Donald Trump y altos cargos de su administración, no solo puso en jaque al Servicio Secreto; puso al desnudo la fragilidad de un sistema que ha sustituido la justicia por la vigilancia. Allen, cuya pericia técnica le permitió ridiculizar los protocolos humanos de seguridad, dejó tras de sí un manifiesto titulado Friendly Federal Assassin (Asesino Federal Amigable), publicado por el New York Post. En él, no solo justifica el uso de la fuerza frente a lo que denomina la “traición de las élites”, sino que señala directamente las llagas abiertas del poder estadounidense: los vínculos jamás purgados con la trama de Jeffrey Epstein y la violación sistemática del Derecho Internacional que ha caracterizado la praxis política de Trump. Sin embargo, la mayor tragedia de este abominable evento no radica únicamente en lo que parece ser........
