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La mentira también vota

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No hace falta creer todas las mentiras para que triunfen. Basta con compartir aquellas que perjudican a quienes no soportamos.

La mentira tiene una ventaja extraordinaria sobre la verdad: no necesita demostrar nada. Le basta con provocar: Una cifra descomunal. Un vídeo indignante. Un inmigrante convertido en amenaza. Un político presentado como salvador…

Después llega el desmentido… Si llega. Y para entonces, demasiadas veces, la mentira ya ha hecho su trabajo.

Estamos en precampaña electoral y algunas afirmaciones recientes de dirigentes de la derecha y la ultraderecha merecen algo más que indignación. Merecen que pongamos los hechos encima de la mesa. Porque discutir una idea es política. Deformar los datos que la sostienen es otra cosa.

El pasado 29 de septiembre, Pepa Millán, portavoz de Vox en el Congreso, afirmó que desde la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno habían entrado ocho millones de extranjeros en España.

Una cifra capaz de recorrer las redes antes de que nadie tenga tiempo de preguntarse de dónde sale.

Pero los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que, entre julio de 2018 y julio de 2026, la población extranjera residente aumentó en 2,78 millones de personas. Eso no significa que únicamente entraran 2,78 millones durante esos años. Las entradas migratorias y el aumento neto de residentes son magnitudes diferentes y, precisamente por eso, no deberían confundirse.

Newtral calificó la afirmación de engañosa.

Y aquí está el problema porque, cuando se utilizan cifras para despertar preocupación, no es indiferente hablar de entradas, de residentes o del crecimiento de una población. Los números no son plastilina, aunque algunos discursos políticos parezcan empeñados en moldearlos hasta conseguir la forma que más les conviene.

La regularización extraordinaria de personas inmigrantes aprobada este año ha venido acompañada de mensajes que la presentan como una fábrica de nuevos votantes.

El Gobierno regulariza inmigrantes para que después lo voten

Suena escandaloso. También es una explicación que se derrumba en cuanto examinamos la legislación.

Una autorización de residencia no concede la nacionalidad española. Y para votar en unas elecciones generales hay que tener esa nacionalidad. La regularización no concede automáticamente ese derecho.

Maldita.es también ha explicado por qué los plazos y requisitos aplicables impiden que esta medida se traduzca en el voto que anuncian esos mensajes para las elecciones de 2026.

Se puede estar a favor o en contra de la regularización. Se puede cuestionar su diseño, su alcance o los........

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