Trump, Israel, Las Malvinas y otras cosas
Mucho más allá de que si Trump está o no “loco y/o senil”, debemos reconocer que sus decisiones (especialmente las improvisadas que reflejan un “estado de ánimo”) tienen gigantesco “poder sísmico”.
A mediados de semana, el influyente “comunicador” neoconservador Tucker Carlson (Fox News) ha “formalmente” renegado de su “histórico” apoyo a Donald Trump, explicando que se disculpa “con el pueblo norteamericano” por haber contribuido a que este se convirtiera en presidente.
Uno de los pilares de “la lógica” del MAGA (“Make America (Estados Unidos) Great Again”), Carlson dijo que “la gota que rebalsó el vaso” fue la directa intervención israelí en la decisión de Trump de atacar (nuevamente) a Irán, provocando “el cierre del Estrecho de Ormuz”, “encareciendo el combustible” y afectando el costo de vida de “la clase media”.
Carlson ha sido acusado de “antisemita”, intentar “una cruzada” (en el sentido medieval) y propiciar un “pogrom” (persecución de judíos), y beneficiar al régimen de los ayatolas (sembrando división).
Sin embargo, apoyado por un creciente grupo de influyentes neoconservadores, Carlson precisó que su problema no es con “una etnia”, ni con una “religión” (“los judíos”), sino con un ente extranjero (administración Netanyahu) empeñado en intervenir en la política de su país.
En la perspectiva de las elecciones parlamentarias de noviembre de 2026, lo anterior es importante, pues revela que parte del conservadurismo interpreta que “la guerra de Trump” no solo “no tiene relación directa con la seguridad del país”, sino que su costo debe ser absorbido por “el bolsillo” de contribuyentes/votantes. Eso, además del enorme costo en vidas y derechos humanos en Irán, El Líbano y Gaza.
Este último aspecto es significativo, en tanto que es manifestación expresa de que “el endoso” del Partido Conservador norteamericano a Israel comienza a mostrar “matices estructurales”.
Este fenómeno intra-conservador ocurre -además- en el contexto de la polémica generada por la imagen de “Trump vestido de Jesús”, rodeado de aviones y soldados caucásicos norteamericanos, convertidos en “figuras angelicales”. Aunque luego afirmó se trataba de la imagen de “un curador”, lo que se entendió es que con esa imagen Trump se postulaba como la “omnipotencia Divina”. Las disculpas no convencieron al “MAGA ultra religioso” (algunos identificaron al presidente con “el falso profeta”, “la bestia” y el “anticristo” del Apocalipsis de San Juan).
El asunto se agravó cuando -oficiando de “pastor” en el Pentágono- su “Secretario de Guerra”, Peter Hegseth, leyera un pasaje del “Evangelio según Quentin Tarantino”, esto es, el diálogo........
