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Macbeth, criptomonedas y ajedrez en Netflix

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16.04.2026

Asistimos a la violencia de una barbarie que no comprende el juego, tosquedad que avanza y que ya está al borde del tablero.

Escribo este artículo en mi calidad de autor de la novela de ajedrez Zugzwang (Velásquez ajedrecista), otrora visitante del Club de Ajedrez Chile, jugador de torneos, amigo de varios maestros y grandes maestros del ajedrez chileno. Es decir, algo conozco el ambiente, las ideas que ahí circulan, el lenguaje del juego y el quid del mismo.

Untold: Chess Mates (2026), traducido en Netflix como Al descubierto: Jaque al rey, es un documental, en mi opinión, sobre la llegada al ajedrez de la vulgaridad mediática y financiera en gran escala.

El ajedrez figura un momento conservador (describámoslo así provisoriamente), y, como tal, hoy blanco de múltiples fuerzas que lo asedian dado lo intolerable de su pasividad, una práctica calma que no va con estos tiempos de exhibicionismo forzado. Asistimos a la violencia de una barbarie que no comprende el juego, tosquedad que avanza y que ya está al borde del tablero.

El ajedrez es uno de los últimos reductos de silencio, reflexión, modales, acatamiento absoluto a las reglas, orden y secuencia de aparición de un “algo” (la movida) en su doble condición de asomo material y de una idea articulada que no se muestra del todo.

El director Thomas Tancred encontró su Macbeth shakespeariano en Hans Niemann, el impostor ambicioso sacado de la olla de streamers sedientos de que algo pase en sus brillosas cuevas online; como en el ajedrez “no pasa nada” el desquicio es total porque pase, para animar el día. Niemann, aupado por Chess.com, una plataforma en línea que incrementó exponencialmente los suscriptores durante la pandemia de coronavirus, fue el señuelo llamativo para atraer la atención e incrementar las ganancias.

Gritos destemplados de Niemann mientras jugaba como “¡chúpame las bolas!”, “¡estoy harto de ti!”, “¡eres mío!”, “¡soy el mejor!”, “¡te ganaré!”, representaban lo movido y atractivo que podía ser el juego para estos cortes de edad obligados maníacamente a avivar cualquier cosa. Niemann jugaba, eso sí, en el microclima de una........

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