Doctor Roberto y Mister Hyde
Va de madrugones. Tan temprano como en El Sadar, pero esta vez en contra, bebió el Espanyol de su propia medicina en Butarque, con el gol de Álvaro García cuando ni siquiera habían transcurrido tres minutos: dos minutos y 10 segundos, para ser exactos. El pase atrás de Moscardo que desencadenó la acción del 1-0 fue imperdonable, pero tan solo el prólogo de todo lo que estaba por venir.
Sol cegador. Porque había practicado Manolo González tres cambios, con la entrada del propio Moscardo, Bauza y Hartman, este último por delante del lateral, reforzando a priori un mediocampo que naufragó. En un césped que levantaba más agua que una marisma, se sumió el Espanyol directamente en arenas movedizas, en las que se fue hundiendo conforme avanzaba la primera mitad, mientras precisamente era el Rayo el que se adueñaba de la medular con la gorra, como la que lucía en la banda Beñat San........
