El mejor acuerdo de petróleo del mundo viene con chatarra y todo. Como siempre, oro negro por baratijas
¡Vuelve el perro arrepentido, pero esta vez cargando chatarra oxigenada y sobredosis de cinismo! Una mentira vital necesaria para crear un ilusionismo económico inexistente. Bienvenidos a esta segunda entrega de nuestra radiografía sobre lo que está en el tapete petrolero mundial. Insisto no soy experto petrolero, pero hay un viejo dicho de la academia que dice "Quod natura non dat, Salmantica non praestat", a lo que yo respondo: "Ingenium investigando alitur". Así que uniendo todo el potencial que Dios me dio y los aportes de la academia, me nutro de la investigación para comprender los hechos que la ciencia de la política, la tecnología y las humanidades aportan, para comprender el mundo real. Por eso, mis habilidades cognitivas me permiten atreverme a escribir e insistir en producir y reproducir ideas para comprender lo que ocurre en la real politk. Pero vamos al asunto que nos trae de nuevo a esta tribuna popular de construcción epistémica decolonizadora.
Los gringos, como se sabe, son especialistas en desvalijar a las naciones. Por eso he titulado el articulo como: El mejor acuerdo petrolero del mundo viene con chatarra y todo. Como siempre, oro negro por baratijas. Si en el capítulo anterior (Parte I), desmenuzamos cómo los inversionistas requerían recursos para activar pozos petroleros viejos y nuevos. No tratábamos de justificar absolutamente nada, pero si dejar en claro, que cualquier imperio, tendría que hacer lo mismo, abrir el camino para asentar sus intereses en el territorio nacional y geopolíticamente contar con nuevos frentes de posesión energética y territorial para futuros eventos mundiales, en un mundo complicado, y peligrosamente asediado por interese imperialistas.
Tanto el gobierno de los estados unidos (que representa el lobby sionista en el mundo y actua como una mano libre del mercado, con sus agregados disfrazados de capitalismo de estado, pero de corporaciones mundiales) y el gobierno encargado, la narrativa, no vende un pacto "histórico", el cual siempre encuentra una lógica financiera en las palabras del ingeniero Alejandro Terán Martínez, quien representa a los petroleros de Texas cuando dice: "la asignación del porcentaje de ganancias del acuerdo es beneficiosos para los inversionistas, argumentando que la administración de un campo petrolero requiere de una inversión multimillonaria, por lo que recibir un 19% por barril constituye una oportunidad comercial extraordinaria. Esta postura fue reseñada en la cobertura de medios nacionales como "Vtv Canal8" y medios digitales a través del Instagram de Agencia de Noticias (31/03/2026. https://www.instagram.com/reels/DWkjzGUkpJC/).
Ahora bien, la narrativa de los que se oponen a este acuerdo, que surge de una necesidad imperiosa de los gringos, de conseguir un socio petrolero confiable (Venezuela, siempre lo fue, los gringos nunca lo serán) es que el acuerdo huele más a liquidación de garaje que a soberanía energética, nos plantean estos críticos, que tenemos que agarrarnos de los cinturones, porque hoy nos sumergimos en las cláusulas en letra minúscula; porque es allí, donde los "socios estratégicos" nos miran la cara de colonizados del siglo XXI.
Como todos sabemos, la historia de la industria petrolera venezolana es un eterno dejá vu caribeño, una rueda de la fortuna donde nosotros ponemos la fortuna y los de afuera se llevan la rueda. Nos prometieron inversiones milmillonarias, transferencia tecnológica de punta y una resurrección mágica de la producción que haría temblar a la OPEP. ¿El resultado real sobre el terreno? Un puñado de taladros remendados con alambre de fardo, repuestos obsoletos que en cualquier puerto serio habrían terminado en el fondo del mar como arrecifes artificiales, y una infraestructura que grita auxilio mientras los genios de la planificación brindan con champaña importada. Nos cambiaron la joya de la corona por un combo de baratijas tecnológicas que dan vergüenza ajena.
Dicen abiertamente los opositores radicales de derechas y los opositores radicales (supuestamente de izquierda, hoy en dia hay que dudar de todos contra todos), señalan ambos bandos que aquí no hay "ganar-ganar". Lo que hay es un remate desesperado donde entregamos nuestro crudo, ese oro negro que costó generaciones de sudor y soberanía comprender y extraer, a cambio de espejitos de colores modernos. Pero aquí es donde la cosa se pone contradictoria para la oposición........
