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La "Cumbre de los BRICS" y el espejismo de la emancipación "por arriba"

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14.09.2026

La cooperación entre sus gobiernos abre nuevas posibilidades comerciales y financieras sin por ello acabar con las desigualdades dentro de sus países

Los BRICS quieren que Estados Unidos y Europa "manden menos" en la economía mundial. Pero ¿significa eso que automáticamente sus trabajadores vivirán mejor? Los acuerdos de Nueva Delhi sobre monedas, préstamos y comercio permiten explicar qué puede cambiar y qué seguirá siendo igual si la riqueza sigue permaneciendo en las mismas manos.

Los pasados días 12 y 13 de septiembre se reunieron, en Nueva Delhi, los gobiernos de los "países BRICS" con la finalidad de tomar acuerdos que les permitan ampliar el comercio en monedas nacionales, mejorar las conexiones entre sus sistemas de pagos y reclamar reformas en las instituciones económicas internacionales.

Por otra parte, la Cumbre celebrada, también ha servido para mantener conversaciones entre gobiernos enfrentados en y por la guerra en Oriente Próximo.

Pero antes de ofrecer más información sobre esta cumbre conviene recordar quiénes son los BRICS. Se trata de una agrupación de naciones cuyo nombre reúne las iniciales de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica —esta última, por su nombre en inglés, South Africa—. Con el tiempo se han incorporado otros países, aunque el grupo ha conservado esas mismas siglas.

Sus gobiernos coinciden en que Estados Unidos y las potencias europeas continúan conservando demasiado poder para decidir sobre asuntos que afectan a todos. Desean cambiar ese reparto y disponer de más libertad para comerciar, invertir y defender sus intereses.

Hasta aquí, la idea resulta muy comprensible. La dificultad empieza cuando se supone que ese cambio traerá necesariamente una vida mejor para sus respectivos pueblos. Para averiguarlo, hay una interrogante que debe responder a una pregunta sencilla, pero también clave: cuando decimos que un país gana, ¿quién gana dentro de ese país?

QUERER QUE WASHINGTON MANDE MENOS TIENE RAZONES

La simpatía que en la actualidad despiertan los BRICS no ha surgido de la nada. Muchos países conocen lo que significa depender de decisiones tomadas fuera de sus fronteras. Si necesitan un préstamo, pueden encontrarse con exigencias que afectan a sus servicios públicos. Si una potencia bloquea sus pagos internacionales, pueden tener dificultades para comprar productos necesarios, aunque dispongan de dinero.

Por eso importa mucho contar con otras opciones. Un gobierno que puede acudir a distintos prestamistas tiene más posibilidades de negociar. Un país que dispone de varios compradores para sus exportaciones depende menos de que uno de ellos deje de comprarle. Esa mayor libertad puede ayudar a resistir presiones.

Pensemos, por ejemplo, en un agricultor obligado a vender toda su cosecha a un único comprador. Si aparece otro, quizá consiga un precio mejor. Pero todavía necesitaremos saber si el agricultor posee la tierra o la trabaja para un gran propietario. En el segundo caso, el dueño puede cobrar más por la cosecha sin aumentar el salario de quienes la recogieron. Con el comercio entre países ocurre algo parecido: las ventajas no se reparten........

© Aporrea