*La esencia pura de una revelación nuevamente vivida*
Siempre he pensado en imágenes
Ayer, tras casi siete décadas de vida, estudios y una profunda investigación personal en filosofía de la mente, psicología, facultades cognitivas no comunes, etc, me topé con un reciente descubrimiento que me dejó atónito: me enteré de que la gran mayoría de las personas piensa en palabras. Como apasionado de todo lo relativo al hecho cognitivo, a los laberintos misteriosos y a las fascinantes capacidades de la mente, este dato alteró mi perspectiva. De inmediato, recordé una máxima que mi padre, Don Pietro, solía repetir con frecuencia: "Cada cabeza es un mundo". Esta sentencia suele operar en el imaginario colectivo como un hecho obvio, pero la experiencia me dice lo contrario. Más que un refrán, es una verdad latente; un hecho empírico que se despliega ante nosotros, pero que la sociedad disfraza de normalidad para evadir su verdadero y perturbador significado.
Para el común de la gente, el pensamiento es una especie de monólogo interno textual, lo cual me resulta sumamente extraño. Para la mayoría, la intuición y las imágenes no son la regla, sino una sutil y esporádica interferencia. ¡Qué fascinante y qué ajena me resulta esa estructura lineal!
Yo no funciono así. Desde muy muchacho, mi mente proyecta secuencias visuales completas; yo simplemente junto todo ese lienzo y formo mi propia película. Quizás por eso, a lo largo de mi camino, me han acompañado de forma tan intensa y natural los sincronismos y las facultades extrasensoriales. De muy muchacho, pensaba que esa clarividencia diaria y esa forma de percibir el entorno eran un patrimonio masivo, algo que todos experimentaban a cada instante por igual. Tuve que aprender, bajo el sabio y prudente consejo de mis padres, Don Pietro y Doña Dolores, a silenciar lo que veía para no ser señalado como un "bicho raro" o un augurio incómodo. Gracias a esa........
