El riesgo de las pensiones entre la población del mundo
Joseph Chamie, es un demógrafo, consultor independiente y exdirector de la División de Población de las Naciones Unidas.
Decenas de programas de pensiones financiados por el Estado, que otorgan prestaciones a cientos de millones de hombres y mujeres, se enfrentan a una creciente presión fiscal y a desafíos de sostenibilidad a largo plazo.
Estas presiones se deben en gran medida a rápidas transiciones demográficas, entre ellas el envejecimiento de la población, la disminución de la fecundidad, el aumento de la esperanza de vida y la reducción de la fuerza laboral.
Muchos sistemas públicos de pensiones dependen de los trabajadores en activo para financiar las prestaciones de los actuales jubilados.
En países como Francia, Alemania, Italia, España y Estados Unidos, estos sistemas soportan una presión financiera cada vez mayor a medida que disminuye el número de trabajadores que sostienen a cada jubilado, mientras que estos viven más tiempo y perciben prestaciones durante más años.
Generaciones menos numerosas se incorporan al mercado laboral al tiempo que generaciones más numerosas se jubilan y comienzan a percibir pensiones. Este cambio demográfico ejerce una presión creciente sobre los sistemas de pensiones y genera inquietud respecto a su capacidad para cumplir con sus obligaciones futuras.
Como consecuencia de estos importantes cambios demográficos, hay relativamente menos trabajadores que cotizan a los sistemas de pensiones para sostener a un número creciente de jubilados, quienes viven más tiempo y perciben prestaciones durante más años.
Al mismo tiempo, las redes familiares extensas, las comunidades locales y otras formas tradicionales de apoyo a los jubilados se están debilitando.
Además, los sistemas formales de pensiones —incluidos los programas respaldados por el Estado— han resultado difíciles de reformar y, en algunos casos, financieramente insostenibles. En un número creciente de países, los programas públicos de pensiones también se enfrentan a la insolvencia.
La esperanza de vida mundial a los 65 años, por ejemplo, ha alcanzado los 18 años, lo que supone un aumento de 50 % frente a los 12 años registrados en 1960.
Paralelamente, la proporción de la población mundial de 65 años o más se ha duplicado con........
