Carta profética…, escrita en 2016, a una profesora amiga que regresó a su confusa y vacua Argentina…
Querida Rosa Amelia, te escribo con el amor de aquellas primeras victorias (6 de marzo de 2016) cuando cantábamos la Internacional, imaginando que acabaríamos venciendo, cuando todo nos parecía distinto, en medio de tantos dolores,… hasta el sabor del sueño…
He leído tu artículo publicado en Aporrea, donde percibo una amalgama de justificaciones inexplicables para hacerte ahora antichavista, algo también parecido a unos dolores tardíos, a peros sobre todo algo parecido al rencor. Ahora resulta que te sientes incomprendida, y te defiendes con expresiones de doble filo en los que veo que la ironía se nutre de la incomprensión y con algo de arrepentimiento. Ya sé que estás quemando tus naves y que luego te irás del país, y te olvidarás para siempre de la política. Lástima. Los próximos pasos serán ir acercándote a aquellos que en el pasado parecían tus enemigos naturales, todo por ciertas actitudes o "ingratitudes que te han hecho sufrir", como si las ideas y las ideologías han de tomarse como si fuera algo personal, cosas que yo también he sufrido y que he tenido que tolerar y entender.
Yo fui de veras muy crítico en la época de las Vacas Gordas cuando aquí a todo el mundo le sobraba el dinero hasta para hacer locuras cuando Chávez llega y le paga a las universidades todas las deudas del pasado, al punto que conocí colegas que se llegaron a comprar hasta tres carros de un solo golpe, con todo ese dineral, y aún as{i siguieron diciendo que la situación económica seguía insoportable, que estaban a punto de morirse de hambre y que lo mejor que había que hacer era emigrar. Ahora, a tres años de la muerte de Chávez, en medio de tantas dificultades, en mi caso, no voy a salir a decir que esto es un infierno, para que la derecha, crecida como está, venga y mal interprete mis críticas. En mi caso no estoy dominado por las amarguras. Dolores sí tengo muchos. Yo también tengo críticas por montones qué hacer y pudiera ponerme en plan de escribir otro "Titanics" como el que corre por ahí, pero yo en este momento prefiero dejar que los Titanics los escriba la gente de la MUD, al tiempo que me mantendré en lucha frontal contra la derecha, dentro del terreno revolucionario, con los camaradas que me acompañan en el combate.
A tu parecer, querida amiga, para ti como que no existe ninguna GUERRA ECONÓMICA, como muchos los sostienen. Tampoco los gringos nos amenazan ni nos atacan. El día que nos invadan y veamos los misiles caer sobre nuestros pueblos también diremos que eso es mentira. Están de modas las cegueras, obedecemos a ciegas al poder dominante. Mira, amiga, hará unos años atrás, un colega matemático, argentino como tú, que trabajaba en la Facultad de Ciencias, se dio un viaje a su país, para visitar a sus familiares. De regreso me contó, que cuando fue a hacer mercado (en Buenos........
