Satanización de los zurdos
Para la satanización de los "zurdos", opera una tecnología simbólica del poder burgués que antecede y acompaña a las formas materiales de la persecución política en democracias burguesas formales. No se trata de un insulto ocasional ni de una exageración retórica; es una matriz semiótica que organiza percepciones, jerarquiza cuerpos y clausura sentidos antes de que el debate comience. "Zurdo" deja de nombrar una posición ideológica para convertirse en una figura del mal, un significante flotante al que se adhieren rasgos de peligrosidad, irracionalidad, parasitismo o traición. Esa operación no busca refutar argumentos, sino desactivar sujetos; no persuade, incapacita. Desde la ciencia filosófica, esta práctica revela una economía del signo donde el lenguaje no describe la realidad, sino que la produce como campo de exclusión.
Esa descalificación ideológica funciona mediante una reducción ontológica; el adversario es rebajado a esencia negativa. La complejidad histórica de las izquierdas —sus debates internos, sus errores, sus logros, sus mutaciones— es borrada en favor de una caricatura estable y repetible. La repetición es clave; al reiterarse en medios, redes, discursos oficiales y conversaciones cotidianas, el estereotipo adquiere apariencia de evidencia. La semiosis se naturaliza. Así, la crítica se vuelve sospechosa, la protesta se vuelve delito moral, la disidencia se vuelve patología. El "zurdo" no discute, infecta. No propone, conspira. No demanda derechos, amenaza el orden. Esta gramática del miedo no necesita pruebas; se sostiene en la afectividad negativa que moviliza.
En términos........
