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La Gran Mentira del Salario: Por qué subir el sueldo mínimo NO quiebra a Venezuela

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12.03.2026

En el debate económico de la Venezuela de 2026, ha predominado un mito paralizante: que subir el salario mínimo es "imposible" porque el peso de las prestaciones sociales y la inflación quebrarían al país. Sin embargo, tras el giro geopolítico del 3 de enero, la realidad técnica cuenta una historia distinta.

Las interescalas salariales —esa estructura que diferencia el ingreso de un obrero, un técnico y un profesional— no han desaparecido; simplemente están "anestesiadas" porque su base de cálculo (el salario de 130 Bs.) cayó a su mínima expresión.

Salarizar el 50%: Formalizar lo que ya se paga

Hoy, el ingreso del trabajador público se sostiene sobre un Bono de Guerra de $120. Este dinero ya está en la calle; el Estado ya lo desembolsa mensualmente. La propuesta es lógica: pasar el 50% de ese bono ($60) al salario mínimo base.

Al realizar este movimiento, no se genera inflación porque no se está imprimiendo dinero nuevo, sino cambiando la denominación de un gasto existente.

Al subir la base a $60 (anclados al dólar oficial para proteger su valor), la escala profesional "despierta" automáticamente.

Un Profesional I (recién ingresado a la administración pública), con un coeficiente de 2,6 (aproximadamente, tomando como referencia el interescalas del sector universitario), pasaría de ganar una miseria a tener un sueldo base de $155. Al sumarle los $60 restantes de bono, su ingreso saltaría a $215. Por fin, la experiencia y el estudio volverían a tener un peso real.

Otro ejemplo, un Profesor Titular a Dedicación exclusiva, con un coeficiente aproximado de 8,11 pasaría a ganar de salario base $487+ $60 restantes del bono de guerra serían $547.

Aquí debe llamar la atención que eso es solo el salario base; hay una serie de primas adicionales como antigüedad, hijos, profesionalización.

Además de esto, las vacaciones y utilidades de Brian beneficiadas por ese nuevo cálculo.

El promedio del salario base de la administración pública pasaría de estar en la nada a aproximadamente $208 de arranque.

Se espera que este ajuste se pueda ir haciendo de manera trimestral hasta pasar todo el bono de guerra a salario mínimo a final de año.

El Escenario Post-3 de Enero: Capacidad "En Tierra"

Venezuela hoy no es la de años anteriores. Con ingresos fiscales proyectados en $37.000 millones para 2026 y una producción petrolera dinamizada por la nueva realidad geopolítica, el Estado tiene el flujo de caja necesario.

El argumento del "pasivo laboral impagable" es una falacia. El Estado no tiene que pagar todas las prestaciones de una vez.

El pasivo es una deuda diferida que solo se liquida al cese de la relación laboral (jubilaciones o renuncias).

Con disciplina monetaria y el respaldo de los recursos orgánicos que ya están entrando, el goteo de jubilaciones anuales es perfectamente absorbible sin necesidad de modificar la Ley orgánica del Trabajo.

Lo mismo pasa con el sector privado, las prestaciones no se pagan sino al cesar la relación laboral. Es importante destacar que el salario mínimo de arranque empieza con $60 que es un monto bastante asequible. El sector privado viene pagando bonificaciones hasta tres y cuatro veces el orden de magnitud de esta propuesta.

Detener el "Adelgazamiento" del Estado

La política de bonificación extrema provocó un "adelgazamiento" traumático de la administración pública.

Miles de técnicos, ingenieros y médicos renunciaron porque su conocimiento valía lo mismo que un cargo inicial de obrero.

Este vacío de talento le sale más caro al país que cualquier aumento: un Estado sin expertos es un Estado ineficiente.

Salarizar el ingreso es la única vía para atraer de vuelta a la clase profesional que el país necesita para su reconstrucción.

Salarizar de inmediato el 50% del Bono de Guerra ($60).

Salarizar de inmediato el 50% del Bono de Guerra ($60).

Anclar la base al dólar oficial para evitar que la escala se vuelva a aplanar.

Anclar la base al dólar oficial para evitar que la escala se vuelva a aplanar.

Mantener disciplina monetaria, respaldando los bolívares con los dólares que el Estado ya recibe por petróleo y recaudación.

Mantener disciplina monetaria, respaldando los bolívares con los dólares que el Estado ya recibe por petróleo y recaudación.

Subir el salario base no es un riesgo si se hace con orden; es devolverle la columna vertebral a la administración pública y la dignidad al profesional venezolano. Los recursos están "en tierra", la estructura legal está lista. Solo falta la voluntad de activar la escalera.


© Aporrea