Delcy Rodríguez con una sonrisa endemoniada in USA
A ella le llegó el día de su satisfacción y con las manos vacías le entregó a Trump en privado, lo que nadie pudo oír con Maduro entre rejas y, al que seguro que no...
¡Oh caramba: soy feliz! Lo notificó con su presencia frente a su jefe, quien sin rasguñar la conversación le soltó a viva voz: Delcy -tú eres el petróleo de mi suerte y tu país Venezuela- el patio de mi fortaleza que todo lo que sea de ella es mío y, ojala eso no se te olvide ni aquí ni allá.
¡Gracias presidente Trump! Soltó ella de respuesta y de cuclillas tercermundista sin antifaz, se regocijó al ambiente mirándose en el espejo de sus inquietudes, mientras Trump la recorría de pies a cabeza como la diosa fluida que no es, pero que a él lo confunde a veces cuando, cree mirar a la petulante María Corina alabándole lo hermoso que son las tetas de María Guevara que pudiera llevarse a EEUU si quisiera y cuando quisiera.
La tarde en........
