Bolivar y Santander: Ley, Poder y Visiones en conflicto (VII)
¡Soldado Tuyo, Pueblo Mío!
Hay quienes piensan que la colonización llega siempre haciendo ruido, desembarcando tropas o disparando misiles. Pero la historia, esa que desnudamos sin anestesia en esta Saga "Historia: Revolución, Complejidad y Contradicciones", nos demuestra que el peligro más letal se camufla con traje de etiqueta, habla con lenguaje técnico y se esconde detrás de un escritorio burocrático. El imperio, ayer el europeo y hoy el norteamericano con sus estrategias de dominación disfrazados, sabe que para quebrar una revolución primero tiene que captar adeptos por dentro y secuestrar las leyes para ponerlas al servicio del capital.
Por eso, como nos alertaba el comandante Hugo Chávez con esa pasión que le brotaba del pecho:
"El imperio no duerme, busca las costuras de nuestros propios proyectos para meter el puñal de la división. Estudiar el pasado no es para llenarnos de nostalgia, es para afilar el juicio crítico frente a los Santanderes que hoy pretenden revivir."
La historia es un espejo directo del presente. Cuando miramos el siglo XIX, el choque brutal entre Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander no fue una simple pelea de egos entre dos héroes, como nos quiere vender la historiografía burguesa. Fue, en cristiano, el primer gran ensayo general de cómo la oligarquía financiera y los intereses imperiales logran captar la ambición humana para intentar recolonizar un territorio libre.
Bolívar concebía el poder como una fuerza creadora, liberadora y soberana en el pueblo. El Libertador sabía que para blindar la soberanía frente a los monstruos globales no bastaba con cambiar de bandera; se necesitaba un Estado fuerte, centralizado y un ejército indomable.
Santander, en cambio, entrenado en la minucia del........
