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Educación y democracia

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Una de las funciones esenciales de la escuela que, para la reconstrucción de Venezuela debe tener importancia prioritaria, es la formación de auténticos ciudadanos, defensores de los derechos y cumplidores de sus deberes y obligaciones, capaces de convivir con los otros diferentes y de asumir sus responsabilidades políticas, es decir, con el bien común. Esto significa aprender a respetar a los que son y piensan diferente; aprender a razonar, argumentar y defender las propias ideas, pero también a escuchar las ideas distintas a las propias; considerar la diversidad como riqueza, y también desarrollar una profunda sensibilidad social. Al verdadero ciudadano le duelen la pobreza, la miseria, la injusticia, la intolerancia y todo tipo de violencia que atenta contra los derechos humanos esenciales. Y ese dolor se transforma en compromiso de trabajar sin descanso por una sociedad donde todos podamos vivir con dignidad. Hoy, si somos dignos debemos indignarnos y convertir la indignación en fuerza y compromiso para trabajar por la dignificación de los que viven en condiciones indignas.

Educar es, en definitiva, formar hombres y mujeres que sean capaces de vivir en plenitud y con dignidad, asumiendo responsablemente su condición de personas y de ciudadanos. El acto de educar es un acto vital de entrega para ayudar a construir o rescatar vidas. Esto va a requerir, entre otras cosas,........

© Aporrea