menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Poco a poco…pero, Rapidito (y 5)

23 0
25.04.2026

Durante las últimas semanas he estado revisando las opciones o condiciones electorales mínimas que debe incluir un «acuerdo político» para continuar −o iniciar− un proceso de «transición» política en Venezuela. Resumiré a continuación los puntos más importantes que he desarrollado en artículos anteriores, con algunos comentarios. Reitero que no se trata de un examen exhaustivo del sistema electoral venezolano, sino solo de un sumario o guía práctica de aquellos puntos que no deben estar ausentes de cualquier acuerdo.

En el desarrollo del tema, procuré no inmiscuirme en los temas políticos implícitos en el proceso de «transición», que son múltiples y muy complejos, y me referí solamente al tema electoral, al que considero un aspecto técnico −aunque sé perfectamente que no está exento de elementos políticos− que hay que resolver o, al menos, entender. Sin embargo, creo necesario partir de dos postulados políticos fundamentales, que son los únicos que mencionaré y a los que no renuncio; el primero es que el objetivo final es reconquistar y desarrollar la plena democracia, que, aun con todos sus defectos e imperfecciones, es el mejor sistema de gobierno; y el segundo supuesto político que mencionaré es que para alcanzar esa democracia es fundamental lograr también la mayor unidad política que sea posible entre factores opositores, que implica candidatos únicos para todas las posiciones y cargos en disputa. Establecidos esos supuestos, pasemos al tema electoral. 

La vía electoral es el único camino legítimo para una transición política en Venezuela, ya que un gobierno democrático debe surgir del voto popular y no de la fuerza, especialmente si ésta proviene de una potencia externa. Para este próximo proceso, del cual ya se empieza a hablar, no solo es importante, obviamente, el triunfo de la oposición democrática, sino también que ese triunfo surja de una gran movilización electoral que no deje ninguna duda acerca del apoyo popular a esta vía.

Cualquier proceso de transición al que se llegue requiere un “acuerdo político” amplio entre todos los actores relevantes, internos e internacionales, que defina claramente la fecha y las reglas del proceso electoral. Entiendo por actores relevantes, sin descartar otros, sobre todo los que han actuado a partir de los sucesos de enero de 2026: el gobierno nacional, la oposición democrática y el gobierno de los EE. UU.

El CNE debe ser reformado de raíz y designado por consenso, respetando estrictamente la Constitución; es decir, sus miembros deben provenir de la sociedad civil, las universidades y el Poder Ciudadano −este último, también por consenso político− sin vínculos con organizaciones políticas. Pero la escogencia o designación de ese........

© Analítica