China obsesiona a Donald Trump
La afinidad política es el denominador común de los presidentes invitados por Donald Trump a una reunión cumbre en Miami en poco mas de dos semanas:. Milei de Argentina, Paz de Bolivia, Noboa de Ecuador, Bukele de El Salvador, Asfura de Honduras y Mulino de Paraguay.
Esta es una manera de iniciar acciones concretas de acercamiento dentro del contexto de la nueva doctrina Monroe que intenta ir más allá de las fronteras de los Estados Unidos y abarcar a todo el subcontinente. Este encuentro lleva como finalidad adherir a este grupo de países a su propuesta de reordenamiento geopolítico global. Con ello buscaría, por una parte, reparar el patrón de distanciamiento con Norteamérica que se ha producido a lo largo de cerca de dos décadas, pero a la vez, ganar la buena pro de estos y del resto de los países de la región en la nueva gesta, en la empinada cuesta de impedir una gravitación más relevante de China en los asuntos de este recodo del planeta.
Resulta ser que el sostenido avance chino en Centroamérica, Suramérica y el Caribe – 33 países y 670 millones de consumidores- una expansión que se expresa en comercio creciente, inversiones sostenidas e influencia política, le quita el sueño al presidente de la primera potencia mundial.
Dentro de los países convocados al foro cumbre de Florida está Argentina, el único verdaderamente relevante dentro del contexto de la presencia china. Para Buenos Aires la relación trasciende lo comercial, y se ha consolidado como un eje de su política exterior para la estabilidad macroeconómica y el desarrollo de infraestructura. Argentina es uno de los casos en que el país se encuentra atrapado entre dos potencias. La buena sintonía de Milei y Trump le ha aportado no pocos beneficios al país de las Pampas, pero el swap de USD 8.000 millones que el Banco Central mantiene con su homólogo chino no es visto con buenos ojos por el Tesoro norteamericano.
Argentina está cómoda en su relación con los asiáticos: Las ventas argentinas a China alcanzaron los USD 5.173 millones recientemente, con un crecimiento del 12,2% interanual, centradas en soja, carne y petróleo.y en septiembre de 2025, Argentina logró un superávit de USD 921 millones en su relación bilateral. Ello al lado de que las inversiones chinas en el país superan los USD 23.000 millones, enfocándose en sectores críticos para la economía global
Otros dos grandes en el estrechamiento de las relaciones con China son Brasil y Mexico, cuya presencia en Miami no ha sido solicitada por el bajo nivel de sintonía política con Washington. Tampoco Perú donde Pekin tiene en marcha, en asociación con la administración gubernamental, un colosal puerto marítimo-Chankay- que conecta comercialmente a Sudamérica con China y que está llamado a convertirse en un hub tecnológico con el mayor volumen de carga del subcontinente.
Es que tanto como la interacción china con algunos países preocupa a Estados Unidos su incisiva penetración en sectores de actividad como la fabricación de vehículos, la explotación de minas de cobre y extracción de litio y los proyectos ferroviarios. Mientras tanto China no deja de mostrar su interés en el desarrollo de Inteligencia artificial, las energías renovables y no renovables o las telecomunicaciones. En todas ellas Pekin quiere y está apostando fuerte con financiamientos que comprometen al deudor.
La cooperación que China impulsa en la región a través de la Nueva ruta de la Seda, suscrita por 20 países, es una moneda de dos caras. Hablamos de una “diplomacia de la deuda” apoyada proactivamente por el partido Comunista y que ha dispuesto de más de 150.000 millones de dólares en financiamientos a países en Latinoamérica en los tres últimos lustros.
En este punto es preciso decir China no es una excusa para la persecución de los intereses norteamericanos en una región que por antonomasia es el ámbito geográfico natural de influencia de los Estados Unidos. China es considerada una importante amenaza estratégica.
