Dos raíces incómodas de las violaciones en grupo
Dos raíces incómodas de las violaciones en grupo
La primera es el acceso temprano, masivo y sin mediación a la pornografía; la segunda, que la crianza ha convertido a muchos niños en sujetos que siempre tienen lo que quieren, sin tolerancia a la frustración ni conciencia del límite
Rocío López García-Torres
Se ha cumplido el décimo aniversario de La Manada. Desde entonces, cada violación en grupo sacude nuestra conciencia colectiva. No solo por la brutalidad del hecho, sino porque nos obliga a mirar de frente una realidad que preferimos esquivar: algo profundo está fallando en la educación afectiva, moral y sexual de nuestros adolescentes. No es un caso aislado, ni un desvío estadístico. Es un síntoma. Y como todo síntoma, apunta a causas que incomodan, porque nos interpelan como sociedad, como familias y como educadores.
Entre esas causas, dos destacan por su peso y por nuestra resistencia a asumirlas. La primera es el acceso temprano, masivo y sin mediación a la pornografía. La segunda, que la crianza ha convertido a muchos niños en sujetos que siempre tienen lo que quieren, sin tolerancia a la frustración ni conciencia del límite. Ambas se entrelazan y generan un terreno fértil para la deshumanización del otro y........
