Cabezas vacías, aulas llenas
Cabezas vacías, aulas llenas
Si yo fuera político, estaría muy contento con los resultados de PISA. La oligofrenia en que se mueve la vida pública precisa humanos cada vez más compasivos con la estupidez, la molicie y la mediocridad
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No hace falta que vengan los señores del informe PISA a decirnos lo mal que educamos a nuestros niños. Ya lo sabemos, aunque intentamos no mirarlo de frente y lo ocultamos. Para no ver, subimos notas. Lo más asombroso de todo, de hecho, es esto. ... La diferencia entre las notas que sacan los críos en EBAU y los institutos y la inmisericorde realidad transmitida por la prueba internacional.
Cada vez hay más sobresalientes y menos suspensos en España porque cada vez se aprueba reteniendo menos en la cabeza. Pones a una vaca en clase, le asignas un síndrome y tienes un alumno plenamente formado según la junta de evaluación. Luego llega la apisonadora si te lo evalúan desde fuera, y por eso comunidades autónomas como Murcia engañan en el examen. Pero nada se arregla. La mirada ajena mata la fiesta. Los españoles del futuro no sabrán multiplicar ni cuál de los dos Quevedos era poeta, pero elegirán siempre a gobernantes con responsabilidad.
Si yo fuera político, estaría muy contento con los resultados de PISA. La oligofrenia en que se mueve la vida pública precisa humanos cada vez más compasivos con la estupidez, la molicie y la mediocridad. Ser compasivo con la estupidez, la molicie y la mediocridad requiere que te hayan tratado así en la escuela. Y lo hacen. Que te suban la nota cuando no........
