Vivir como quien interpreta un ‘adagio’
Es domingo, una de la tarde. He desbloqueado el celular 19 veces y he recibido 49 notificaciones. He pasado 36 minutos en Instagram, 22 en Whatsapp y 6 en la app de un periódico: apenas el tiempo que me tomó leer un artículo de opinión. Las estadísticas de mi celular indican que el domingo pasado estuve una hora y once minutos mirando Instagram. El antepasado, una hora y 34 minutos. Activo las alarmas de mi mente.
¿A dónde estoy llevando mi atención? ¿Por qué recovecos estoy dejando que se me escape el tiempo?
¿A dónde estoy llevando mi atención? ¿Por qué recovecos estoy dejando que se me escape el tiempo?
“La atención se ha convertido en el nuevo petróleo; un recurso finito que se extrae mediante el diseño deliberado de la interrupción”, dice una reseña que encontré, sin buscarla, justo en Instagram, sobre el libro Las meditaciones cotidianas: El cultivo de la atención a través de las pequeñas cosas. La reseña me pareció lo suficientemente provocadora como para buscar este libro que, sin la imposición del algoritmo, no habría llegado a mis lecturas. En él, el autor, un profesor de meditación llamado Tony Rham, expone una hipótesis:
“Prestar atención en una civilización construida a base de distracciones es un acto revolucionario”.
“Prestar atención en una........
