‘Pregonera’*, una rosa roja para usted
No sé por qué este tango me trae con sus perfumes y colores, tantos y tantos pasajes de la literatura y de sus personajes.
Princesita rubia de marfil dueña de mi sueño juvenil, la que pregonando flores un día de abril, recuerdo por las calles de París. Una rosa roja para usted, roja como el ansia de querer, rosas y claveles blancos, blancos de ilusión y sigue la princesa su pregón.
Princesita rubia de marfil
dueña de mi sueño juvenil,
la que pregonando flores
recuerdo por las calles de París.
Una rosa roja para usted,
roja como el ansia de querer,
rosas y claveles blancos,
y sigue la princesa su pregón.
Después de escuchar la primera estrofa pienso en Rubén Darío, ya que la canción rompe el silencio marcando el estilo dariano, donde viven rubias princesas que algún día apagarán sus risas, lo cuenta el poema Sonatina y las líneas que dejó la imaginación de José Rótulo, el autor del tango.
Y esa princesa que pregona flores me lleva también hasta otra vendedora de flores de la literatura: Eliza Doolittle, protagonista de la obra Pigmalión, de George Bernard Shaw, felizmente llevada al cine con el nombre de Mi bella dama.
También me lleva hasta Ofelia, la enamorada de Hamlet, en su delirio reparte flores, después viene el anuncio de su muerte por parte de la reina Gertrudis.
Invito ahora un fragmento de la Acto IV, de la tragedia Hamlet príncipe de Dinamarca 1, concretamente, el episodio en el que se manifiesta la “suave locura”* de........
