Ofrenda al maestro de las palabras
Al recibir la comunicación oficial del premio de la Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, mi primer acto instintivo fue buscar a quienes trazaron mi camino. En la cima de esa lista, con la prioridad que otorga la gratitud, estaba Fernando Ávila. Esperaba su llamada inmediata; no solo por el vínculo de afecto que nos unió como maestro y discípulo dilecto, sino porque, incluso entre los embates de su enfermedad, seguíamos proyectando trabajos y compartiendo la pasión por nuestro oficio.
En ese instante, pensando en el reconocimiento que recibiría precisamente bajo el marco del Día del........
