menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Le dicen estrés, pero cuidado y es depresión

17 0
19.03.2026

No, la depresión no siempre es alguien llorando. A veces es alguien que se levanta, trabaja, cumple… y no siente absolutamente nada. Gente funcional por fuera, pero vacía por dentro.

Personas que siguen respondiendo mensajes, asistiendo a reuniones, riéndose cuando toca… pero que si son honestas, saben que algo se rompió. Y lo peor es que llevan tanto tiempo así que ya les parece normal. Y no, no es normal.

La depresión no es solo tristeza. Muchas veces es hastío. Es levantarte cansado sin razón clara. Es que nada te entusiasme. Es hacer cosas que antes te gustaban y no sentir nada. Es irritarte por todo. Es perder la paciencia, el foco, las ganas.

Es empezar a pensar que todo da igual.

También se mete en el cuerpo: duermes mal o demasiado, comes sin hambre o dejas de comer, te cuesta concentrarte, te sientes lento. Y en silencio, sin decirlo en voz alta, aparece algo más peligroso: pensamientos como “ojalá no despertar” o “esto sería más fácil si yo no estuviera”.

Y aquí es donde muchos se engañan y comienzan a llamarlo estrés, cansancio, o incluso “malparidez existencial”.

Y no lo es…es depresión…y se está instalando.

¿Quieres saber cuándo deberías dejar de justificarte y buscar ayuda?

Cuando llevas más de dos semanas sintiéndote así.

Cuando tu rendimiento baja y te cuesta admitirlo.

Cuando tus relaciones empiezan a afectarse.

Cuando necesitas distraerte, beber o anestesiarte para sentirte “normal”.

Cuando estar vivo empieza a sentirse más como una obligación que como una elección.

Y hay una señal brutalmente honesta: cuando tienes que actuar para que los demás crean que estás bien.

Ahí ya perdiste autenticidad. Y probablemente también bienestar.

Mucha gente espera a tocar fondo. Como si hubiera algún mérito en aguantar más que los demás. No lo hay. Eso no te hace fuerte. Te vuelve más rígido… hasta que te quiebras.

Puedes empezar con psicología. Puedes ir a psiquiatría si ya no estás funcionando igual o si esto se te salió de las manos. Puedes incluso probar con dirección espiritual. Pero deja de hacerte el fuerte en silencio.

Ir al psiquiatra no es estar loco. Es dejar de hacerse el loco.

Puedes seguir diciendo que “ya se te va a pasar”. Puedes seguir operando en automático, desconectado, sobreviviendo.

O puedes aceptar algo incómodo: que no estás bien, y hacer algo al respecto.

Porque esto es lo que nadie te dice de frente: Si no haces nada, no mejora. Se profundiza.

Y llega un punto en el que ya no es que no disfrutes la vida… es que la vida empieza a pesarte.

Y vivir así no es vivir.

Bienvenidos a la clínica del alma.


© Vanguardia