El problema no fue el concierto
El fin de semana pasado fue el concierto de J Balvin en Bucaramanga, este evento no solo llenó escenarios, hoteles y bolsillos. También dejó al descubierto algo que preferimos no mirar de frente: nuestra dificultad colectiva para celebrar sin destruir.
Sí, hubo movimiento económico. Restaurantes llenos, transporte activo, comercio dinámico. La ciudad vibró. Pero mientras unos contaban ganancias, otros contaban heridos. Peleas, agresiones, descontrol. No fueron hechos aislados: fueron la consecuencia predecible de una cultura que sigue confundiendo libertad con exceso.
Aquí es donde hay que incomodarse un poco.
Y lo digo sin superioridad moral, porque hace muchos años........
