Bobby, mi primer amor
Apenas terminaron nuestras vacaciones en Barranquilla, mi hermano y yo alistamos maletas para regresar a Bucaramanga. Corría el mes de febrero de 1978 y mi abuelo Sixto nos embarcó en un avión de TAC —Transportes Aéreos del Cesar— para volar a nuestro destino. Papá y mamá nos llamaron un día antes y me dieron la noticia de que en casa ya me esperaba un regalo de cumpleaños. No quisieron decir nada más, y viajé con intriga desde que salí del Aeropuerto Ernesto Cortissoz hasta que aterrizamos en el Aeropuerto Palonegro. Al llegar a nuestro hogar nos recibió Lula, nuestra nana. A su lado, un perrito de raza Pinscher, de color café, batía la cola sin parar. Sus orejas caían y no dejaba de lamerme ni de saltar a mi alrededor. Cuando lo abracé, supe que había sido amor a primera vista.
“Se llama Bobby” me dijo papá. “Llama a tu tío Jorge para darle las gracias, ya que el perrito es........
