Del respeto a la irreverencia
Nuestra educación se ha estructurado sobre el principio absoluto del respeto hacia todos aquellos valores que socialmente se han impuesto como tales, sin que tengamos siquiera el derecho a cuestionar su bondad o inconveniencia.
Sin embargo, el criterio que hoy tenemos implica culto, obediencia, acatamiento irrestricto, negación de la posibilidad de disentir, en general, condición de sumisión absoluta.
Esto nos lleva a plantear una variante al término, a efectos de precisar que respetar no necesariamente implica aceptar silenciosamente lo que el respetado nos imponga, renunciando al derecho de disentir, criticar o simplemente no aceptar.
El respeto nos obliga a ser corteses, pero jamás puede obligarnos........
