Medio vacío y medio lleno
Adaptarse a los cambios tiene sus ventajas. Pero también resistirse a ellos.
La naturaleza humana, en su “instinto de desarrollo”, se vuelve inestable. Ese instinto que posibilita evolucionar, crecer y expandir nuestro potencial como personas no fluye uniformemente y no siempre es aceptado ni respaldado por el mundo ni por las personas que nos rodean.
En los primeros años de nuestra vida es un principio común no seguir las reglas: es un detonante. Desde temprana edad —cuando estamos descubriendo nuestra individualidad— experimentamos la satisfacción de decir no y de tratar de hacer las cosas a nuestra manera. Después, la adolescencia nos invita a imponernos hasta el extremo de rechazar consejos........
