menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

¿Es posible un sólido que fluya? Los supersólidos ganan terreno

26 0
14.09.2026

Una piedra sobre la mesa conserva su forma. El agua, en cambio, se adapta al vaso y, si se derrama, fluye libremente. Desde pequeños aprendemos a separar el mundo en categorías estancas y predecibles: lo sólido por un lado y lo líquido por el otro. Por eso, imaginar un sólido que pueda fluir sin dejar de ser sólido suena casi como una trampa o un truco de magia.

Pero ¿existen realmente? En nuestra vida cotidiana la respuesta es un rotundo no. Sin embargo, la física cuántica lleva décadas demostrando que las intuiciones funcionan muy bien a nuestra escala, pero se quedan cortas al describir la materia en condiciones extremas.

Ahí, algunas formas de materia pueden combinar un patrón espacial ordenado y movimiento sin fricción: los supersólidos

Desde fuera, un supersólido no parece un objeto cotidiano que cambie de forma o empiece a escurrirse. De hecho, las evidencias más claras de supersolidez se han obtenido principalmente en experimentos realizados a temperaturas extremadamente bajas y están formados por nubes de átomos ultrafríos. Lo extraordinario no es su aspecto, sino la manera en que esos átomos se organizan y responden colectivamente. Si un supersólido combina propiedades que parecían incompatibles, significa que nuestras categorías clásicas para describir la materia no son tan rígidas como creíamos.

No es miel, ni vidrio, ni pantallas LCD

Antes de adentrarnos en la rareza cuántica, conviene aclarar un malentendido común.

En la naturaleza existen materiales que parecen habitar en la frontera del mundo sólido y líquido. Así, la miel fluye con exasperante lentitud, la arena se comporta a veces como........

© The Conversation