“¿Y si no me invitan a salir?” El miedo paralizante de muchos adolescentes a ser excluidos del grupo
“¿Y si no me invitan?” “¿Y si me dejan en visto y no me responden?” “Subieron la foto y yo ni siquiera sabía que había plan"… Para muchos niños, niñas y adolescentes estas preguntas no son simples temores, son emociones profundas que marcan su día a día. Pertenecer al grupo, ser aceptado y sentirse parte de algo es tan importante como el aire que respiran. Sentirse "diferente” o excluido puede provocar tristeza, ansiedad y una sensación de no valer lo suficiente.
Estas experiencias también impactan a madres, padres y cuidadores, que muchas veces no saben cómo ayudar. Pero lo que a simple vista parece una herida social, también puede convertirse en una valiosa oportunidad para fortalecer la autoestima, cultivar habilidades sociales y aprender a gestionar las emociones.
¿Por qué duele tanto la exclusión?
El grupo de iguales en la adolescencia se convierte en el centro y la clave para la socialización emocional y cognitiva. Si antes los padres y madres eran sus referentes, ahora quedan en un segundo plano en favor de los grupos de pertenencia donde quieren encajar y hacerse visibles y relevantes.
Los grupos de pares en la adolescencia influyen directamente en la motivación, el compromiso escolar y la percepción de eficacia personal y modelan sus actitudes y conductas en función de las normas que marca el grupo, lo que puede fortalecer o debilitar su autoestima según el nivel de aceptación que experimenten.
Cuando un joven se siente excluido, lo que se pone en juego no es solo su lugar en el grupo, sino su valía personal, el cuestionamiento de su propia identidad. Esto se siente más grave si el entorno familiar o escolar no valida su experiencia y dolor y no ofrece un apoyo emocional adecuado.
Varios estudios nos ofrecen evidencias de que los adolescentes tienden a alinearse con sus pares para evitar el rechazo, pero esto puede tener costes personales cuando sienten que deben renunciar a quienes son para ser aceptados. Además, la presión por ajustarse a las normas del grupo puede llevar a conductas de conformismo que limitan la autenticidad........
