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La romántica idea de irse a vivir al bosque, pero ¿a qué precio?

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27.04.2026

Cada vez más personas buscan vivir cerca de la naturaleza. Casas rodeadas de árboles, urbanizaciones en zonas rurales o viviendas diseminadas en el monte se han convertido en una imagen habitual en muchas regiones. La tranquilidad, el contacto con el entorno natural y la calidad de vida explican, en gran parte, esta tendencia. Sin embargo, esta forma de ocupar el territorio plantea una pregunta incómoda: cuando decidimos vivir junto al bosque, ¿somos realmente conscientes de los riesgos que implica?

Este espacio mixto, donde las edificaciones residenciales y las áreas arboladas entran en contacto directo, se conoce como interfaz urbano-forestal. En estas zonas, los efectos de los incendios aumentan considerablemente, ya que el fuego puede quemar viviendas, infraestructuras y poner en riesgo a las personas.

En los últimos años, este tipo de incendios ha dejado de ser excepcional y se ha convertido en una realidad cada vez más frecuente, especialmente en regiones mediterráneas y territorios insulares como Canarias.Este incremento se explica, en parte, por el aumento de los episodios de calor extremo y también por la forma en que los órganos competentes gestionan la planificación y la ordenación del territorio.

Menos incendios pero más peligrosos

Un estudio reciente realizado en la isla de Gran Canaria muestra que, aunque el número total de incendios forestales ha disminuido los últimos 20 años, los que se producen son cada vez más intensos y tienen un mayor impacto territorial. Además, estos grandes incendios afectan con........

© The Conversation