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Columna de Kike Mujica: La vuelta larga de Camilo y Gabriel

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05.09.2026

“Lo recuerdo cuando nosotros éramos jóvenes, con esa mezcla de enojo y comprensión a nuestras críticas”.

– ¿Ves en ellos (Boric y Jackson) algo de tu juventud?

“Prefiero no hacer la comparación, porque puede ser motivo de malos entendidos”.

Camilo Escalona. 2014. The Clinic.

19 de Abril del 2016. Patricio Aylwin ha muerto. Dos días después, Gabriel Boric escribe una columna en The Clinic titulada “¿Quién define lo posible?”. 

Así comienza: “Estas semanas se derramará mucha tinta para recalcar las virtudes de Patricio Aylwin. Habrá reconocimientos transversales a su legado, y de seguro el discurso oficial será unánime en reconocer al expresidente como un demócrata ejemplar. Seremos pocos los que no nos sumaremos a estas voces, no por mezquindad, sino por diferencias políticas”¿Qué fue de ese pueblo en la nueva democracia?“

Así sigue: “Al pueblo se le dijo entonces, lo mismo que hoy los políticos del viejo orden le dicen a quienes se movilizan por un Chile distinto: “muchas gracias por su participación, por poner los temas en la palestra, pero ahora déjennos a nosotros hacernos cargo, que sabemos cómo se hace”. El pueblo, que se había sacrificado por terminar con la dictadura cívico militar, ya no era necesario para construir la nueva democracia. Era mejor mantenerlo aislado, separado, marginado. Había que cuidar la gobernabilidad. No molestar más de la cuenta a militares ni empresarios. Y los políticos de entonces se aprendieron el libreto de memoria y empezaron a actuar, “en la medida de lo posible”. 

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Camilo Escalona, vicepresidente del PS, tras enterarse de que Aylwin murió, reivindicó su figura con sincera emoción y también con franco orgullo: “Patricio Aylwin es el padre de la transición a la democracia en Chile. Quiso la vida que viviera tantos años y que casi tres décadas después al momento de fallecer, la sociedad chilena puede tener una reflexión en relación a estos acontecimientos. Una de las grandes debilidades de la democracia chilena es la debilidad de la memoria histórica”, dijo.

Aylwin apoyó el golpe de Pinochet. El golpe convirtió a Escalona en un clandestino, en un perseguido de Pinochet. Los senderos que se bifurcaron, convergieron en la Concertación.

Pese a las citas pasadas, Escalona siempre relevó el papel de Aylwin en el esclarecimiento de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura: “Hasta el año 1990 existía en Chile impunidad, total y absoluta. En una decisión que la historia la muestra con todas las complejidades que tuvo, Patricio Aylwin firmó el decreto para formar la Comisión Rettig e investigar las violaciones a los derechos humanos, a un mes de instalado en La Moneda…El establecimiento de la verdad histórica fue el gran abrelatas que abrió camino a la justicia en nuestro país”

Se lo dijeron en la cara

El 20 de abril de 2016, en Canal 13 organizamos un debate: “Juicio a la transición”. 

Frente a frente, Boric y Escalona. 

Creo que fue la única vez que debatieron en TV. El primero, con una camisa de franela, fuera del pantalón y una barba frondosa. Era diputado de la Izquierda Autónoma y tenía 30 años. Escalona era vicepresidente del PS y cumplía 60. Vestía traje, y corbata oscura: duelo por “Don Pato”, como le decía con cariño.

El ambiente era tenso. Ambos, antes de salir al aire, se evitaron. Escalona en un momento dijo: “No vengo a debatir ni a polemizar”. Boric retrucó: “A eso vinimos”.

Boric abrió los fuegos:  “La crisis política que tenemos en Chile, la crisis de representatividad… tiene sus raíces en la separación que se estableció en los gobiernos de la transición entre la política institucional y la sociedad… se le dijo a la gente -que se había movilizado para derrotar a la dictadura- ‘muchas gracias, ahora nos toca gobernar a nosotros’. Es un legado que hoy tenemos que tratar de revertir y por eso los movimientos sociales se han alzado en el último tiempo”.

Boric insistió una y otra vez en esa hipótesis: la participación activa y consciente de la Concertación –“la generación de Escalona”- para “desmovilizar” al pueblo. 

Escalona repasó una y otra vez el difícil contexto que vivió la izquierda, “a partir de 1986 porque Gabriel dijo que nació ese año”, quizá una alusión -o un dardo- a la inexperiencia de la nueva generación de izquierda que criticaba la transición sin haberla vivido y sufrido.

“Reconozco a todos quienes lucharon contra la dictadura, pero me parece que no nos podemos quedar solamente en esa evaluación, sino ver que se construyó desde ahí hacia el futuro”, contestó Boric.

Escalona replicó mosqueado: “La idea de que los pueblos se pueden manipular como los títeres en una función de circo es una construcción ideológica completamente equivocada, artificial… finalmente lo que ocurrió es que la sociedad chilena, el país, la soberanía popular, luego de recuperar la democracia, le entregó su confianza a los gobernantes que llegaron para que pudiesen hacerse cargo de la nación”

“Tengo 30 años, no lo viví pero creo que tenemos derecho a cuestionar nuestro pasado”, rebatió Boric. 

“¿Quién definió que es lo posible o no?”, se preguntó. “En los gobiernos de la transición hubo una decisión de que los criterios de posibilidad se decidían entre unos pocos”, se respondió.

“La transición chilena no fue perfecta. Es válido que la nueva generación tenga críticas. Pero es un completo error descalificarla o señalar que simplemente fue un transformismo, que es una dictadura disfrazada de democracia. Esa caricatura, esa descalificación, está fuera de la realidad”, argumentó Escalona

Boric........

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