Crítica a “El Agente Secreto”: una historia inconclusa
Kleber Mendonça Filho abre “El Agente Secreto” (O Agente Secreto) con cuatro declaraciones fílmicas en menos de 10 minutos. Todas dando cuenta de la época y estado de la nación en la cual ambienta su película, y todas hechas a través de una muy cuidada construcción cinematográfica. Una conversación sobre música en la radio, una serie de fotografías mostrando esos momentos que se vuelven tan efímeros como inmortales, un texto que nos dice que 1977 fue una era canalla en Brasil, y una escena con un cadáver en una gasolinera que a casi todos les resulta indiferente. El recifense va a ir recogiendo cada uno de esos aspectos temáticos durante las poco más de 2 horas y media de metraje de su película. Va a ir agregando comentarios y otros ejercicios narrativos en una obra que resulta impredecible, inseparable de sus temas pendientes, y que en el papel, es una forma de relato que no debiera funcionar.
Pero no sólo funciona, sino que además, es una de las mejores películas del 2025. Un viaje por una época oscura, transmitida de forma impecable gracias a un diseño de personajes e interpretaciones soberbias, lideradas por un simplemente magistral Wagner Moura. “Marcelas” es un profesor que viaja a Recife, huyendo por razones que no serán reveladas hasta bien entrada la duración de la película, y escondiéndose a plena vista en una pequeña comunidad de parias de la época.
En líneas paralelas vemos retazos de la historia de una pierna humana rescatada de las fauces de un tiburón, el estreno de “Tiburón” en las salas de cine de la ciudad, actos varios de corrupción, la búsqueda de una salida a la situación y el intento de reconstrucción de los hechos, en un ejercicio de memoria........
