La crisis ya está aquí
Hace unos días, JP Morgan, considerado el banco más grande de Estados Unidos y una de las mayores empresas financieras del mundo, publicó una nota en la que decía de forma clara: “Por primera vez desde el inicio del conflicto con Irán no tenemos una referencia clara. Sencillamente, no sabemos cómo modelizar el desenlace. He planteado una sola pregunta a las personas más informadas del mundo en materia energética y nadie tiene una respuesta”. La nota terminaba con una pregunta: “¿Cómo termina esto?”.
El problema es que durante meses firmas como la propia JP Morgan, Goldman Sachs y Morgan Stanley crearon modelos de tráfico de petróleo en el estrecho de Ormuz sin tener demasiado en cuenta quién estaba ganando la guerra. Asumir que la producción se recuperaría gradualmente gracias a alguna fuerza mística capaz de devolver la estabilidad a la región, o que el conflicto simplemente se desvanecería por arte de magia, era a la vez una ilusión y una estupidez.
En este sentido, Goldman Sachs fue posponiendo su pronóstico: el tráfico a través del estrecho de Ormuz se normalizaría a mediados de abril, después a finales de mayo, más tarde a mediados de junio y, finalmente, a finales de julio.
El mercado mundial del petróleo ha vivido una auténtica montaña rusa desde finales de febrero, pero la reacción de los precios ante la mayor interrupción del suministro de la historia fue, durante meses, relativamente contenida. La calma no se debió a la complacencia: había colchones suficientes para absorber el shock. Pero el sistema que logró sostenerse durante cuatro semanas ya no es........
