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Animales libres contra el fuego: el cambio de paradigma necesario

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30.07.2026

Almería, Guadalajara, Ávila, Madrid, Castellón, julio de 2026. Ante incendios devastadores, clasificados como “más allá de la capacidad de extinción”, que, a pesar de estar arrasando decenas de miles de hectáreas, son un anticipo suave de lo que está por venir, inunda de nuevo los medios la denuncia de la inacción de las administraciones en la prevención de incendios, cuyo foco supuestamente debería ser “limpiar el monte” de la biomasa acumulada por décadas de “abandono rural” y el retorno de la ganadería extensiva (que nunca se ha ido)) como respuestas principales.

Estas supuestas soluciones, que se postulan como medidas estrella frente a la dejadez de las administraciones, se teje sobre una maraña de bulos, tradiciones problematicas y concepciones erróneas y profundamente antropocéntricas, cuyos sesgos nos disponemos a corregir aquí.

Por un lado, ya hemos manifestado en otros escritos el despropósito que supone reivindicar la ganadería extensiva como solución a los fuegos cuando está demostrado que es la principal causa de incendios y además es una de las industrias que más contribuyen a la actual crisis climático-ecológica, la ganadería extensiva mucho más que la intensiva. Esto vuelve a ser trágicamente el caso en el actual incendio ya reconocido como más grande de la historia del Estado Español, el iniciado en Burgohondo en Ávila el viernes 24 de julio, que ha arrasado en dos días los valles y reservas naturales del Tiétar e Iruelas enteros y más 50.000 hectáreas, causado por una máquina pesada usada ilegalmente por un operario de una empresa contratada por la asociación de ganaderos de extensivo de Burgohondo para abrir caminos para su ganado trashumante en lo alto de la sierra: los ganaderos locales de extensiva detrás del incendio más devastador, un nuevo signo de su impunidad y prácticas nefastas, que no son un hecho aislado sino algo sistémico y que no se puede seguir ocultando. Tenemos pues, de entrada, el absurdo de proponer la causa como solución. Ello responde a presiones del lobby ganadero que, como ya hemos expuesto en otro lugar , permean totalmente el ecologismo, el decrecentismo, los medios, el gobierno, y la sociedad, romantizando la explotación, y eludiendo cualquier referencia al dilema ético que supone explotar a individuos de cuyas capacidades sensitivas, cognitivas y sociales no queda duda alguna.

Pero igualmente es problemático el concepto de “limpiar el monte”, que implica una gran ignorancia sobre lo que son los ecosistemas y el papel que los arbustos y monte bajo desempeñan como claves del funcionamiento e integridad de la biodiversidad. Un bosque no es un conjunto de árboles, sino un complejo ecosistema constituido por una gran variedad de especies vegetales y animales  relacionadas entre sí: el dosel, o estrato arbóreo y las formaciones de matorral, sotobosque o estrato arbustivo, conforman el hogar de numerosas especies animales.

Constituido por una mezcla de plántulas y árboles jóvenes, arbustos y plantas herbáceas, el sotobosque reviste una importancia fundamental en el desarrollo y mantenimiento del espacio forestal. El dosel vegetal reduce la radiación solar, evitando así un rápido calentamiento del suelo y ralentizando la evaporación. Como consecuencia, la humedad en el sotobosque es mayor, propiciando el florecimiento de hongos y otros organismos  descomponedores, lo que, a su vez, favorece el reciclado de nutrientes y proporciona microclimas adecuados para muchos animales y plantas.

Además, las especies botánicas que conforman el estrato arbustivo facilitan el enterramiento de semillas y la germinación de plantas, protegen el crecimiento de nuevos árboles, contribuyen a mantener el balance hídrico, mejoran la sujeción de suelo, representan  el hábitat de numerosas especies: pequeños reptiles, insectos, etc.,  y son importantes productoras de frutos que suponen la base alimenticia de aves residentes y migratorias. No obstante, se trata a los ecosistemas desde perspectivas utilitaristas y antropocéntricas, agravando la crisis planetaria.

A todo lo mencionado se añade la confusión generada por los bulos de la ultraderecha cuando plantean que el “fanatismo climático” del ecologismo, el gobierno socialista o la Europa verde son la causa de los incendios por no permitir limpiar el monte, lo cual también es totalmente falso porque ninguna directiva europea lo impide. El único........

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