No es “polarizaciónâ€: es una crisis de DDHH, por Rafael Uzcátegui
No es “polarizaciónâ€: es una crisis de DDHH, por Rafael Uzcátegui
En su más reciente actualización ante el Consejo de Derechos Humanos, el Alto Comisionado de Naciones Unidas, Volker Türk, afirmó —tras describir la situación del paÃs luego del 3E— que «los venezolanos deben unirse y acordar una estrategia amplia de justicia transicional» y que «la sociedad venezolana sigue estando muy polarizada».
La intención del llamado es comprensible: promover acuerdos, reducir tensiones, facilitar una salida institucional. Sin embargo, el uso del término polarización para describir la realidad venezolana no solo resulta impreciso, sino que ha tenido —y puede seguir teniendo— efectos contraproducentes tanto en la comprensión internacional de la crisis como en el propio abordaje del sistema de Naciones Unidas.
La intención del llamado es comprensible: promover acuerdos, reducir tensiones, facilitar una salida institucional. Sin embargo, el uso del término polarización para describir la realidad venezolana no solo resulta impreciso, sino que ha tenido —y puede seguir teniendo— efectos contraproducentes tanto en la comprensión internacional de la crisis como en el propio abordaje del sistema de Naciones Unidas.
Un diagnóstico que describe otra realidad
Hablar de «polarización» sugiere la existencia de dos bandos relativamente equivalentes, enfrentados por diferencias polÃticas o ideológicas. Es un marco útil en democracias en disputa, donde hay pluralismo, competencia y alternancia.
Pero Venezuela no encaja en esa descripción. Diversos mecanismos internacionales —incluida la propia arquitectura de Naciones Unidas— han documentado de manera consistente la persistencia de violaciones graves, sistemáticas y estructurales de derechos humanos, asà como la continuidad de un aparato represivo que no ha sido desmantelado.
Esta situación no solo se mantiene, sino que alcanzó un nuevo nivel tras el fraude electoral del 28J. Reducir este escenario a una «polarización» entre actores invisibiliza una dimensión central: no se trata de dos proyectos polÃticos en pugna, sino de una relación profundamente asimétrica entre poder estatal y ciudadanÃa, que ha permitido la........
