menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Nombrar para intervenir: soberanía y terrorismo en AL, por Thallita Lima

25 0
24.04.2026

Nombrar para intervenir: soberanía y terrorismo en AL, por Thallita Lima

Según un artículo reciente publicado por The New York Times, el Departamento de Estado de EEUU está considerando clasificar al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) como organizaciones terroristas debido a la presión de la familia Bolsonaro. La propuesta impacta el panorama político y electoral brasileño y forma parte de la estrategia de Donald Trump, quien, desde el inicio de su mandato, ha promovido una campaña para designar a los grupos del crimen organizado en América Latina y el Caribe como terroristas.

Sin embargo, nombrar a estos grupos como terroristas no es solo una propuesta para imponer penas más severas. Es una disputa sobre categorías, y las categorías, en el ámbito de la seguridad internacional, nunca son neutrales.

Nombrar a un actor como «terrorista» no solo describe un tipo de violencia: redefine el problema, altera el repertorio de respuestas legítimas y redistribuye las competencias entre las instituciones. En otras palabras, el debate no es solo legal. También es doctrinal, estratégico y geopolítico. Lo que está en juego es la transformación de un fenómeno históricamente tratado como un asunto de seguridad pública y delincuencia transnacional en una amenaza que puede abordarse de manera excepcional, con consecuencias para la soberanía y el equilibrio entre la policía, la defensa y la política exterior.

Esta distinción es importante porque el crimen organizado y el terrorismo no son categorías intercambiables. La Ley n.º 13.260/2016, que regula el terrorismo en Brasil, se construyó en torno a motivaciones específicas: xenofobia, discriminación, intolerancia, razones ideológicas, políticas o religiosas, articuladas con la intención de provocar terror social o generalizado.

Esta distinción es importante porque el crimen organizado y el terrorismo no son categorías intercambiables. La Ley n.º 13.260/2016, que regula el terrorismo en Brasil, se construyó en torno a motivaciones específicas: xenofobia, discriminación, intolerancia, razones ideológicas, políticas o religiosas, articuladas con la intención de provocar terror social o generalizado.

Facciones como el PCC y el CV, a su vez, operan principalmente según otra lógica: control territorial, gestión de la violencia, circulación transnacional de bienes ilícitos, disciplina interna y acumulación económica. Esto no........

© Tal Cual