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Dos transiciones y una lección para Venezuela, por Leopoldo Martínez Nucete

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16.08.2026

Dos transiciones y una lección para Venezuela, por Leopoldo Martínez Nucete

Venezuela ya ha enfrentado antes el desafío de transitar desde un régimen autoritario hacia la democracia. Dos experiencias del siglo XX –la apertura iniciada tras la muerte del general Juan Vicente Gómez en 1935 y la transición posterior a la caída del general Marcos Pérez Jiménez en 1958– fueron muy distintas entre sí.

Precisamente por ello, observadas en conjunto, ofrecen enseñanzas útiles para pensar el presente.

Toda comparación histórica tiene límites. La Venezuela actual es política, social e internacionalmente distinta a la de hace siete u ocho décadas. No se trata de identificar equivalencias entre figuras como López Contreras, Medina Angarita, Jóvito Villalba o Rómulo Betancourt. Ese ejercicio conduce a analogías simplificadoras y, con frecuencia, erróneas.

Lo relevante es comparar problemas: cómo preservar el Estado mientras se desmonta un sistema autoritario; cómo convertir una apertura en una ruta creíble hacia la democracia; cómo transformar legitimidad en poder efectivo; y cómo evitar que una victoria política sustituya una hegemonía por otra.

La transición de 1935–1945

La primera experiencia comenzó con la muerte de Gómez el 17 de diciembre de 1935. No hubo entonces una revolución ni el colapso del Estado. El general Eleazar López Contreras, proveniente del propio régimen, heredó instituciones aún dominadas por sus estructuras políticas y militares. Sin embargo, utilizó esa continuidad para iniciar cambios desde dentro.

La movilización del 14 de febrero de 1936 evidenció rápidamente que el país había cambiado. Estudiantes, trabajadores, intelectuales, exiliados retornados y una sociedad que recuperaba su voz exigían libertades y el desmontaje del gomecismo.

La respuesta inicial incluyó represión, pero López rectificó, restableció garantías y presentó poco después el Programa de Febrero, una ambiciosa agenda de modernización administrativa, económica y social.

La transición no fue democrática en el sentido contemporáneo. Persistieron restricciones y límites a la actividad política. Sin embargo, comenzó a emerger un cambio decisivo: el poder empezó a reconocer límites.

Un gesto particularmente significativo fue la reducción del período presidencial de siete a cinco años en la Constitución de 1936. Esa decisión afectó directamente la permanencia de López en el poder, quien en lugar de gobernar hasta 1943 entregó la Presidencia en 1941.

Tras veintisiete años de hegemonía gomecista, no se trataba de un detalle menor, sino de un cambio en la........

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