Dos transiciones y una lección para Venezuela, por Leopoldo MartÃnez Nucete
Dos transiciones y una lección para Venezuela, por Leopoldo MartÃnez Nucete
Venezuela ya ha enfrentado antes el desafÃo de transitar desde un régimen autoritario hacia la democracia. Dos experiencias del siglo XX –la apertura iniciada tras la muerte del general Juan Vicente Gómez en 1935 y la transición posterior a la caÃda del general Marcos Pérez Jiménez en 1958– fueron muy distintas entre sÃ.
Precisamente por ello, observadas en conjunto, ofrecen enseñanzas útiles para pensar el presente.
Toda comparación histórica tiene lÃmites. La Venezuela actual es polÃtica, social e internacionalmente distinta a la de hace siete u ocho décadas. No se trata de identificar equivalencias entre figuras como López Contreras, Medina Angarita, Jóvito Villalba o Rómulo Betancourt. Ese ejercicio conduce a analogÃas simplificadoras y, con frecuencia, erróneas.
Lo relevante es comparar problemas: cómo preservar el Estado mientras se desmonta un sistema autoritario; cómo convertir una apertura en una ruta creÃble hacia la democracia; cómo transformar legitimidad en poder efectivo; y cómo evitar que una victoria polÃtica sustituya una hegemonÃa por otra.
La transición de 1935–1945
La primera experiencia comenzó con la muerte de Gómez el 17 de diciembre de 1935. No hubo entonces una revolución ni el colapso del Estado. El general Eleazar López Contreras, proveniente del propio régimen, heredó instituciones aún dominadas por sus estructuras polÃticas y militares. Sin embargo, utilizó esa continuidad para iniciar cambios desde dentro.
La movilización del 14 de febrero de 1936 evidenció rápidamente que el paÃs habÃa cambiado. Estudiantes, trabajadores, intelectuales, exiliados retornados y una sociedad que recuperaba su voz exigÃan libertades y el desmontaje del gomecismo.
La respuesta inicial incluyó represión, pero López rectificó, restableció garantÃas y presentó poco después el Programa de Febrero, una ambiciosa agenda de modernización administrativa, económica y social.
La transición no fue democrática en el sentido contemporáneo. Persistieron restricciones y lÃmites a la actividad polÃtica. Sin embargo, comenzó a emerger un cambio decisivo: el poder empezó a reconocer lÃmites.
Un gesto particularmente significativo fue la reducción del perÃodo presidencial de siete a cinco años en la Constitución de 1936. Esa decisión afectó directamente la permanencia de López en el poder, quien en lugar de gobernar hasta 1943 entregó la Presidencia en 1941.
Tras veintisiete años de hegemonÃa gomecista, no se trataba de un detalle menor, sino de un cambio en la........
