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Evocación de José Rafael Pocaterra, por Gustavo J. Villasmil Prieto

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07.03.2026

Evocación de José Rafael Pocaterra, por Gustavo J. Villasmil Prieto

«Hay dos clases de venezolanos: los que quieren vivir como sea y los que solo saben vivir como deben».

José Rafael Pocaterra, Memorias de un venezolano de la decadencia, tomo I (1927).

Vivíamos en Valencia, un tiempo feliz que mi familia habría de recordar por siempre. Tendría yo seis o siete años y recién aprendía a leer.

Para ejercitar mi nueva habilidad lectora me dio por deletrear todos los anuncios que veía, desde carteles comerciales hasta señales de tránsito. Capítulo aparte eran los nombres de las calles, bellamente grabados en plaquetas de bronce colgadas en delgados postes dispuestos en cada esquina de mi vecindario.

«Salom», «Sanz». La valencianidad residente en aquella urbanización para entonces nueva –El Trigal– no olvidó homenajear ni a uno solo de sus hijos más ilustres. Mi calle no sería la excepción: «calle Pocaterra» se llamaba. «Po-ca-te-rra. Mamá, ¿Quién era ese señor?».

A José Rafael Pocaterra me lo habría de encontrar de nuevo años más tarde, ya en Caracas, en mis primeras lecturas de adolescente.

La trágica maestra de escuela de «La i latina» y el conmovedor relato navideño de «Panchito Mandefuá», compilados en sus Cuentos grotescos de 1922, fueron hitos tempranos en mis primeras incursiones lectoras.

Pero fueron las páginas de sus Memorias de un venezolano de la decadencia de 1927, ya en mis tiempos universitarios, las que consolidaron definitivamente mi admiración por el bravo valenciano, hombre recio de pluma tan fina como valiente; un intelectual sin grado académico alguno, lo cual no restó ni un ápice a su demoledora crítica al gomecismo y a la corte de doctores lamesuelas que le rodeó.

La evocación de José Rafael Pocaterra y de su obra al inicio de 2026 no es para mí un mero ejercicio de historia de la literatura venezolana tanto como un acto de necesaria reafirmación de conciencia frente a las realidades que se despliegan ante nosotros con toda su crudeza.

El país arriba a este comienzo de año marcado por la crisis política, la profundización de su tragedia económica, la........

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