La economÃa de las «olas»: cómo leer la recuperación desigual, por Asdrúbal Oliveros
La economÃa de las «olas»: cómo leer la recuperación desigual, por Asdrúbal Oliveros
Hay algo que no termina de cuadrar en la percepción de la Venezuela de hoy: seguimos siendo una economÃa frágil y con desequilibrios estructurales importantes, pero, al mismo tiempo, empiezan a aparecer señales claras de reactivación en varios sectores.
No es un rebote generalizado. Tampoco es un espejismo. Es algo mucho más incómodo de leer y gestionar: una recuperación que será desigual.
Y eso importa decirlo asÃ, sin adornos.
Cerramos el 2025 con una inflación en bolÃvares cercana al 500% y más de 35% en dólares. Venezuela está a las puertas de un nuevo ciclo hiperinflacionario. Sin embargo, adentrándonos en 2026, y tras los eventos del 03 de enero, la trayectoria para la economÃa es totalmente diferente: se espera que la inflación se desacelere, que la economÃa crezca, un mayor flujo de caja en áreas puntuales y, sobre todo, un cambio en las expectativas. Después de los eventos de principios de enero, el mercado reordenó sus prioridades. Y cuando eso pasa en Venezuela, la economÃa no se mueve en bloque. Se mueve por «olas».
La anatomÃa de las olas económicas
Entender en qué ola surfea tu negocio es fundamental para la planificación de este año:
La primera ola (La que arrastra): Ya está ocurriendo y es evidente. Hablamos de hidrocarburos, energÃa y todo su ecosistema. No solo por el potencial de mayores ingresos para el paÃs frente a 2025, sino por su efecto multiplicador inmediato sobre la logÃstica, los servicios industriales y ciertas áreas de construcción ligadas a dichos sectores.
La segunda ola (La silenciosa): Servicios empresariales e inmobiliarios, e incluso espacios vinculados a las contrataciones o servicios públicos. Son sectores que reaccionan cuando hay un mÃnimo de previsibilidad. No necesitan certezas absolutas, solo un entorno ligeramente menos caótico que el año anterior.
La tercera ola (La recomposición): El comercio y el retail. Aquà la narrativa exige cautela. No estamos viendo el «boom» de consumo de hace unos años ni hay impulsos artificiales. Lo que hay es una recomposición lenta, segmentada y con un cliente muchÃsimo más exigente respecto a la propuesta de valor. Pero en el mediano plazo (3-4 años) Venezuela se prepara para duplicar su PIB per cápita y allà afloran las oportunidades.
Las olas tardÃas: Construcción (residencial/comercial) y manufactura tradicional. Su potencial está intacto, pero dependen de un oxÃgeno que sigue siendo escaso: crédito bancario, financiamiento a largo plazo y reglas del juego que se sostengan en el tiempo.
La ola condicionada: Turismo y servicios locales. Tienen oportunidades, pero su techo lo marcan la infraestructura, la conectividad y el gran cuello de botella nacional: la institucionalidad.
El impacto sectorial: ¿dónde están las oportunidades?
Quedarse en la descripción macro es insuficiente. Lo relevante para las empresas es qué implica esto en la dinámica sectorial:
Hidrocarburos y energÃa: La oportunidad no es automática. El verdadero reto no es solo bombear más, sino gestionar los encadenamientos (transporte, mantenimiento, proveedores locales). Hay riesgo de cuellos de botella si no hay coordinación operativa. Un tema critico: electricidad.
LogÃstica: Es el gran ganador silencioso. El desafÃo es escalar sin colapsar. Quien invierta hoy en tecnologÃa y eficiencia de almacenamiento/transporte, capturará un valor inmenso.
Comercio y Retail: El consumidor cambió: es hiper-racional, sensible al precio y no perdona fallas en el servicio. Gana quien entienda los datos de su cliente, no quien simplemente inaugure más metros cuadrados. La gran oportunidad: la diáspora y el mercado de los “pobresâ€.
Alimentos y Agroindustria: La presión de costos sigue alta, pero hay espacio para sustituir importaciones y atender una demanda base inelástica. El margen de ganancia ya no está en subir precios, sino en la eficiencia y la escala.
Salud y sector farmacéutico: La demanda existe, pero choca con la barrera de la capacidad de pago y la falta de financiamiento. La ejecución comercial aquà es más compleja de lo que parece. La diferenciación y experiencia de compra factores relevantes en el sector.
TecnologÃa y servicios B2B: Tienen una oportunidad de oro transversal: ayudar a que las otras empresas «surfeen» sus respectivas olas de manera eficiente (medios de pago, software logÃstico, optimización).
*Lea también: EnergÃa escasa, proyectos más largos… y una ventana para Venezuela, por Asdrúbal Oliveros
El reto puertas adentro: el timing como ventaja competitiva
Hasta aquÃ, la radiografÃa. Pero el punto crÃtico (y donde muchas juntas directivas pueden equivocarse en 2026) está en la ejecución interna: operar en una economÃa que se reactiva por ventanas de oportunidad exige entender que tu negocio no va a crecer en lÃnea recta. Y en Venezuela, esas ventanas se abren y se cierran rápido.
Durante años, el manual corporativo venezolano fue de supervivencia: cuidar la caja, rotar inventario rápido y cubrirse de la devaluación. Esa disciplina sigue siendo válida, pero ya no alcanza. Ahora, el mandato es crecer. Y crecer hoy implica moverse con agilidad y tomar riesgos medidos.
He visto empresas con excelentes capacidades quedarse atrás simplemente porque reaccionaron tarde. No porque el mercado no existiera, sino porque su estructura interna era muy pesada. En la Venezuela actual, no siempre gana el más grande, sino el que ejecuta más rápido.
Esto nos lleva a una tensión inevitable: Caja vs. Mercado.
En 2025, la prioridad era sobrevivir y proteger la liquidez. A partir de 2026, sin abandonar la prudencia financiera, hay que salir a capturar mercado. Eso implica invertir en diferenciación, marketing y talento. Ya la competencia no es por ver quién sobrevive, sino por ver quién destaca.
Hablar de «sectores ganadores» es un análisis simplista. No hay victorias automáticas. Hay sectores que entran antes al ciclo y empresas que entienden su momento, frente a otras que siguen operando como si estuviéramos en 2019 o peor, en 2012.
Al final del dÃa, la pregunta que debes hacerte en tu comité de dirección no es si la economÃa se está recuperando o no. La pregunta verdaderamente incómoda es esta:
¿Está tu empresa preparada para cuando le toque su ola?
Porque hoy en Venezuela, el mayor riesgo para los negocios ya no es solo la crisis. Es no saber qué hacer cuando el entorno, aunque sea por un momento, empieza a mejorar.
*Asdrúbal Oliveros es economista y consultor estratégico con amplia trayectoria en análisis macroeconómico, asesorÃa a organismos multilaterales y actividad académica. SuscrÃbete a su Substack.
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